Ciencias inexactas

Ni siquiera las matemáticas son lo que eran. Salieron los madrileños a manifestarse contra los recortes en educación y les cayó otro, esta vez en la cifra oficial de los que participaron en la convocatoria. La autoridad competente redujo a 5.000 los presentes cuando los convocantes hablaban de 90.000, donde aparece de nuevo esa natural tendencia del “centro español” a relativizar las cifras. Sólo así se explica el escrito de alegaciones presentado por el letrado que defiende a Camps al argumentar que 12.000 euros (precio de los famosos trajes) es una insignificancia que no debería merecer consideración delictiva. En los mismos términos se manifestó el candidato a presidente, Mariano Rajoy, en una entrevista radiofónica declarando que nadie puede creerse que Camps se corrompiera por cuatro trajes. Omitió el candidato la coletilla: “Ni por todo el oro del mundo”, que le habría venido muy bien al presunto, porque así parece indicar que el expresidente valenciano tiene un caché más alto.
Estoy con Rajoy, no se lo ha creído nadie. Con tanto insistir, me han convencido. Por cuestión de trabajo, me han regalado más de cuatro trajes y no me he hecho “amigo del alma” de nadie, como Camps afirmaba serlo del Bigotes. Debió de ser por mucho más, presuntamente, habida cuenta de que los chicos del centro siempre hacen gala de ser grandes gestores y que lo adjudicado a la trama corrupta, sin presunciones, alcanza la cifra de 14 millones de euros.
O Camps peca de mimoso o, definitivamente, estos no nos sacan de la crisis. Con estas comisiones no se va a ningún lado.