Bienvenido mister Goebbels

Debido a mi trabajo en televisión me entero de lo que publican diversos medios de comunicación. He visto muchos ejemplos de las barbaridades que se dicen a diario en televisiones y periódicos de extrema derecha que han hecho de la insidia, el rencor y la manipulación su libro de estilo. Comenzó como un rumor lejano, a raíz del atentado del 11-M. Al principio se insinuaba de manera tangencial que hubo irregularidades en la investigación del atentado, y ese embrión fue creciendo hasta eclosionar en una pirotecnia de acusación general desde muchos frentes, incluido el PP, contra las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, haciéndolas cómplices de los asesinos. Sus clientes lo dieron por bueno viendo que esas acciones desgastaban al Gobierno, legitimando así la infame basura que hoy abunda en el seno del periodismo. Los responsables de los medios, excusándose en la libertad de expresión y la pluralidad, prestan su espacio a personajes que fomentan el odio, la xenofobia, el machismo, la desinformación y la mentira ante la indiferencia de las asociaciones de prensa que, salvo honrosas excepciones, parecen comulgar con esta forma de intoxicación informativa.
Muchos me dicen que no hay que darle mayor importancia, que esos personajes son freaks sin la menor credibilidad, pero no es cierto, han ocupado y ocupan puestos de máxima responsabilidad en los medios públicos allá donde gobierna la derecha y están formando una ciudadanía a su imagen y semejanza.
Un cáncer que amenaza la convivencia y la libertad.