Merengues en la puerta del cole

El poderío que demuestra Mariano Rajoy al anunciar que no va a conceder ruedas de prensa durante la campaña electoral no tiene precedentes. Debería ser él quien reclamara la atención de los medios para explicar la conveniencia del relevo, las ventajas del “cambio”. Como los sondeos le conceden una holgada victoria decide no explicar cómo va a administrar la finca, prefiere no delatarse.
Algunos compañeros de viaje, impacientes, nos avanzan que habrá recortes y privatizaciones. Experiencia no les falta. Durante el periodo que gobernaron se quedaron con las joyas de la corona poniendo al frente de las principales empresas públicas a amigos íntimos del entonces habitante de la Moncloa para, más tarde, privatizar esas empresas, pero dejando en la presidencia a los que ejercían cuando eran públicas en un descarado caso de incautación. Telefónica, Repsol, Argentaria… Así era José María, gran amigo de sus amigos. Me lo imagino en el patio del colegio diciendo a sus compañeros: “Si algún día llego a presidente, repartiré el tesoro con vosotros”. Hombre de palabra, regaló a sus amigos nuestro patrimonio quedándose con la parte más preciada del botín, la satisfacción de llevar la felicidad a los suyos mientras nosotros, pueblo soberano, arrobados ante tamaño altruismo, asistíamos emocionados al expolio sin dejar de chuparnos el dedo. No faltan resentidos que creen que quien parte y reparte…, fulminando el romanticismo del gesto.
Vuelven aquellos tiempos de camaradería y fraternidad, y a los demás, que nos recorten.