‘Spain is different’

El “centro” español no se centra. Ante cualquier atisbo de normalización salta en bloque en defensa de unos valores que, a fuerza de defenderlos, van a acabar siendo eternos, tal y como los definía José Antonio Primo de Rivera. Ahora toca “el Valle de los Caídos”.

Se estrena Rajoy en Europa y en compañía de Zapatero defenderá los intereses de Merkel y Sarkozy, entendiendo la sumisión como estrategia para ganar el afecto de esta parejita que, superadas sus diferencias atávicas, han decidido ejercer de jefes y poner orden en la tropa del Sur tradicionalmente dicharachera y descaradamente corrupta.

Y ahora que salimos a Europa con la muchachada que promete “el cambio”, cabría preguntarles cómo verían que el monumento más gordo de Alemania estuviera dedicado a Hitler y le sirviera de mausoleo. Estaría bien que se echaran las manos a la cabeza, como hacemos quienes no sentimos simpatía alguna por el fascismo español, sus artífices y sus símbolos. Por eso nos sorprende que sean los allegados del dictador los que tengan la última palabra en el destino del siniestro monumento, cuando se están negando derechos fundamentales a las familias de muchos asesinados durante la guerra y posterior dictadura de Franco, cuyos cuerpos siguen en las cunetas, a mayor vergüenza y distinción de nuestros vecinos del norte.

Y, además, tenemos cinco millones de parados que no deben servir de excusa ni pantalla para abordar estos temas. No los utilicen, como hacen habitualmente, sin el menor respeto, con las víctimas del terrorismo.