Salvando a la patria: bienvenido

El señor Pizarro estuvo sembrado en su discurso de presentación para las listas del Partido Popular. Esperanza Aguirre, tan humana como siempre, tuvo unas palabras de recuerdo para su reciente víctima cuando le anunciaba: “No viene a hacer cálculos políticos ni a prepararse el futuro…”. Esperemos, porque después de cobrar 2.500 millones de pesetas de Endesa por marcharse, si viene a buscar un futuro, ya se pueden preparar los presupuestos. Pero lo más emocionante fue cuando dijo que si rechazaba la oferta no podría volver a mirar a la cara a algunas víctimas del terrorismo. Le agradecemos mucho su incorporación para que nadie olvide que el terrorismo es un arma imprescindible en la guerra política, y que no hay que colaborar con el Gobierno en esa lucha, sino llevar el enfrentamiento hasta las últimas consecuencias para que los ciudadanos queden divididos, también en eso, y sepamos quiénes son los salvadores, y quiénes, los enemigos de España. Cuánto agradecemos que usted, que hasta ahora era un experto en sacar inimaginables beneficios, exclusivamente, en beneficio propio, se entregue, en un acto de generosidad sin precedentes, al noble servicio de enseñar a los ingenuos, a los tímidos y a los indecisos, el enorme rédito político que se obtiene de la sangre de las víctimas. Tal y como usted comentaba a la salida al señor Acebes: “Les hemos dado un poco de leña, no mucha…”; ése es el camino, leña al mono. Ya se sabe: “La letra con sangre entra” y, si no, siempre nos quedará la sangre para reconvertirla en letras de cambio. Esto de la política, a fin de cuentas, es un negocio como otro cualquiera, y usted de eso sabe mucho. Si su meta es la discordia, con esos compañeros se va a encontrar como en casa. El dinero llegará solo.