Principio de acción y reacción

Se ha destapado un caso de corrupción en Los Alcázares, en el que el ex alcalde de la localidad murciana, del PSOE, es uno de los imputados. El portavoz de los socialistas murcianos ha anunciado que ha sido expulsado del partido y pide a la justicia que vaya hasta el final, “caiga quien caiga”. Se resiente la presunción inocencia, pero los ciudadanos nos vemos algo reconfortados. Siempre es mejor eso que montar algaradas para aclamar al presunto chorizo y que salga el responsable político de turno a decir que todo es un acoso del Gobierno, que envía a los fiscales a su servicio para desprestigiar a un partido. Hemos escuchado frases como: “Ésta es la España de Zapatero: los etarras en la calle y la gente honrada, en la cárcel”. Si para ir a la cárcel hay que ser tan malo como los etarras, queda un margen de maniobra para trincar muy amplio, pero no parece que la cárcel esté llena de gente honrada y ése no es el debate, sino la conveniencia de que permanezcan en los cargos públicos los que no lo son. Recordemos que la Fiscalía Anticorrupción quedó cerrada de hecho (la privaron de presupuesto) con el anterior Gobierno porque, según alguno de sus responsables, con el PP en el poder no era necesaria. Llevan ciento y pico procesados, parece que era más necesaria de lo previsto. Y aprovecho para recordar que el señor Fabra, en activo y reelegido, en cuyo proceso ya van siete magistrados que piden el traslado, tiene 94 cuentas corrientes conocidas. Es raro que con la cantidad de veces que le ha tocado la lotería, todavía tenga tanto dinero cuya procedencia no puede justificar. Seguimos esperando el milagro y que el PP reaccione con rapidez en los ceses ante las imputaciones, aunque la calle esté llena de etarras.