Una causa justa: la privatización de la Sanidad

La Audiencia Provincial de Madrid archiva el caso del Severo Ochoa y preordena que se suprima de la sentencia toda referencia a malas prácticas de los médicos. En definitivas cuentas, en ese hospital ni se mato a nadie, ni se hicieron las cosas mal. Ya lo dijeron los inspectores que mandó la propia Comunidad de Madrid: felicitaron al servicio por su trabajo. Esperanza Aguirre afirmó que el consejero de Sanidad, Manuel Lamela, y ella misma se podían «haber equivocado, pero en el momento en que esto se aclare, estos profesionales podrían volver”. ¿Cómo va resarcir a médicos, enfermeros, celadores, de las acusaciones de asesinos, doctor muerte, exterminadores, con las que se referían a ellos en los medios de comunicación afines? El señor Lamela, en la COPE, dijo que en muchos  casos las sedaciones se hicieron sin consentimiento y sin que hubiera “sufrimiento” del enfermo, una forma muy fina de llamarles criminales. Usted nunca se creyó la acusación, usted no es un idiota, es otra cosa. Sabía que eran inocentes, pero ¿se imagina que el juez le hubiera dado la razón? Hubieran sido condenados a muchos años de cárcel por asesinar a 400 personas, más del doble que el 11 – M. ¿Qué va a hacer ahora? ¿Les va a recibir para que le cuenten lo que han vivido ellos y sus familias durante este tiempo? ¿Les va a explicar los motivos reales que le llevaron a organizar la persecución política de unos profesionales que no han hecho otra cosa que trabajar en beneficio de la sociedad? Detrás de todo esto hay una causa con unos intereses económicos incalculables, se llama: Privatización de la Sanidad. Es el precio que tenemos que pagar por estar gobernados por personas que llegan al poder para hacer negocio con lo público y están dispuestas a todo.