Asuntos & cuestiones

Hasta luego, Lucas

El Gran Wyoming publicará su columna en Público los sábados y domingos, en lugar escribir de lunes a viernes como hacía hasta ahora.

Por razones de tiempo, voy a tener que reducir la frecuencia de mi presencia en este púlpito desde el que imparto doctrina, como Jiménez Losantos pero al revés, según dicen mis detractores en Internet, sin saber que eso, para mí, es un piropo. Estoy a millones de años luz. Me puedo equivocar, pero no miento. Ellos sí, y en su aberración ya no distinguen. Hace poco, en un acto con varios periodistas de "toda la vida", algunos próximos a aquellas latitudes, salió, precisamente, el tema "¿dónde está la verdad?", y lo difícil que es entender la realidad porque cada medio dice una cosa. Concluían que la verdad es un concepto dogmático, que todo es muy subjetivo. Como me estaba poniendo enfermo ante tanto cinismo, porque los presentes eran responsables de esa realidad que les confundía, y que se llama manipulación, intervine, una vez más, de forma inoportuna. Dije: "Bastaría con no mentir". Se terminó el debate, no sé si porque mi comentario les pareció una estupidez o, simplemente, porque mi propuesta les suponía una meta inalcanzable en la medida que han hecho de la ignominia y la difamación la esencia de su oficio. Nunca han creído que el Gobierno estuviera detrás del 11-M, ni que los médicos de Leganés asesinaran a cuatrocientas personas, pero todos los días abundan en esas miserias. Tengo el orgullo de estar en las antípodas de esa chusma infame y el deseo de haber apuntalado el ánimo de los que se desesperan ante esta situación. No estáis locos, seguid luchando por la justicia y los derechos elementales. No os rindáis ante los miserables que se regodean con crueldad en el dolor ajeno. Muchas gracias a los que habéis contestado en el blog, he leído todos los comentarios. Y a los que sólo insultan, que les den. Ahora, como siempre: ¡Viva la libertad!