La paja en el ojo ajeno

El Consejo General del Poder Judicial, a raíz de un manifiesto que firmaron 130 jueces antes de las elecciones, propone que se sancionen en el futuro este tipo de actos. Además de en periodo electoral, sería conveniente que, por ejemplo, los miembros del CGPJ no se dedicaran al ejercicio partidista de la política durante el resto de la legislatura.

La alegalidad en que parecen encontrarse tan a gusto por el sabotaje a la renovación de los miembros de ese consejo es consecuencia de un chantaje político llevado a cabo por el PP cuando, en sede parlamentaria, en diciembre del 2004, Astarloa anunció que su partido bloquearía la renovación del CGPJ hasta que no se derogara una ley que acababa de aprobarse. Esta forma tan peculiar que tiene el PP de entender la democracia, que es tanto como no entenderla, a mí no me sorprende (después de ver el desprecio con el que tratan a las víctimas del 11-M, es evidente que son capaces de todo).
Me sorprende que a los rehenes de esas acciones políticas, los miembros del CGPJ, no les importe servir de munición para lograr mediante maniobras detestables lo que no se consigue en las urnas. La reacción de los miembros propuestos por el PP ha consistido en seguir al dictado las consignas políticas de ese partido, emitiendo informes críticos que nadie les había pedido y que no forman parte de sus funciones, sobre leyes que se han aprobado en el Parlamento.

Es decir, manifiestos políticos al servicio de una causa. Habría sido bueno para la institución que representan que, en su día, hubieran contestado a ese chantaje diciendo que ellos no forman parte de filibusterismo político. Hoy carecen de legitimidad para cuestionar acciones ajenas, desde luego, menos graves que las suyas. Y siguen como si nada.