Opinion · Balagán

Herzl, 150 años después

Israel celebra estos días el 150 aniversario del nacimiento deTheodor Herzl quien se considera el padre del sionismo. Herzel vio la luz en Budapest y falleció a los 44 años, en 1904. Su padre, un rico comerciante de ideas liberales y con negocios bancarios, quiso que Herzl también tuviera una educación judía, aunque éste nunca se sintió muy cómodo con el judaísmo. La familia se trasladó a Viena donde Herzl se matriculó en la Facultad de Derecho. También se afilió a Albia, una sociedad estudiantil que promovía los valores tradicionales y nacionalistas de la cultura alemana. Después de terminar la carrera, y tras una corta experiencia profesional, abandonó la abogacía para dedicarse a la escritura.

Herzl tenía una alta idea de sí mismo como escritor pero el público no pensaba de la misma manera. En 1889 se casó con Julia Naschauer, una mujer muy rica, pero el matrimonio no fue afortunado. Entre 1981 y 1985 vivió en París como corresponsal de un diario vienés. Entonces pensaba que la única solución de la cuestión judía pasaba por la conversión masiva al cristianismo. De repente estalló en París el caso Dreyfus. Herzl comenzó a acudir a las sinagogas y la creación de un Estado judío se convirtió para él en una obsesión. En El Estado judío, publicado en 1896, propone la creación de un Estado judío en Palestina o en Argentina. El libro sólo fue bien acogido por grupos de jóvenes judíos exaltados. Como el resto de los nacionalismos de la época, el sionismo es un típico producto europeo del romanticismo antirracionalista de finales del XIX. El proyecto de Herzl, sin embargo, prosperó tras la muerte de Herzl y culminó en 1948 con la creación de Israel. Ciento cincuenta años después de su nacimiento, Israel se encuentra en una situación complicada. El futuro del Estado judío se presenta oscuro e incierto, o así es como lo ven muchos judíos y no judíos, no porque no se haya consolidado, sino a causa de su afán expansionista. Israel quiere toda Palestina, también el 22 por ciento que constituyen los territorios ocupados. Quiere causar a la población palestina de Cisjordania el mismo daño que le causó a la población palestina de Israel en 1948, y con maniobras dilatorias oculta la permanente expansión de sus colonos en Cisjordania. Sólo una enérgica intervención de la comunidad internacional, lo que vale tanto como decir de Estados Unidos, puede poner fin a los continuos excesos de Israel.