Opinión · Balagán

Educación en Israel

En la entrada anterior, dedicada a Herzl, decíamos que el sionismo es un movimiento antirracionalista, pero hay que subrayar que el ímpetu de la religión judía, también antirracionalista, es enorme en el día de hoy en Israel y sus proyecciones de futuro son poco halagüeñas. Un instituto de estudios sociales de la Universidad de Tel Aviv. dirigido por el profesor Dan Ben David, augura un futuro más prometedor para el sector religioso que para el sector secular de Israel, ya que la educación está cada vez más en manos de los religiosos. En muchos casos esto significa que no se impartan asignaturas como Ciencias Naturales, Química, Filosofía o Matemáticas.

En la actualidad el 50 por ciento de los alumnos israelíes estudia en escuelas religiosas judías y “árabes” (Los datos disponibles mezclan las escuelas religiosas judías y las “árabes”), mientras que sólo el 37 por ciento acude a escuelas seculares. Ben David observa que esta tendencia, que se ha ido agudizando desde los años sesenta, seguirá progresando en la misma línea, y aun más rápidamente, en los próximos treinta años. En 2040, si se mantiene la tendencia, el 78 por ciento de los alumnos acudirá a escuelas religiosas judías y “árabes” y sólo el 14 por ciento lo hará a escuelas seculares.

“Si esto sigue así, puede ser el final del Estado”, ha vaticinado el profesor de Tel Aviv. A mí me parece un poco exagerado, en primer lugar porque la proyección que se hace hoy puede no ser válida mañana, y mucho menos dentro de treinta años. Pero sí que debe servir para aprender una lección: cuando se introduce desde arriba una tendencia antirracionalista, ésta corre el riesgo de crecer y crecer, como sucede en Israel. Y no sólo en las escuelas, sino también en el ejército, donde el número de soldados religiosos y muy religiosos sigue creciendo a un ritmo similar al de las escuelas. Datos del propio Ejército israelí difundidos el año pasado por el diario Maariv revelan que el 40 por ciento de los militares israelíes llevan kipa (el solideo con que los judíos religiosos se cubren la cabeza), un dato impensable hace algunos años y completamente inédito cuando se creó el Estado en 1948. Entonces no había ningún soldado con kipa.

El estudio de la Universidad de Tel Aviv también revela que el 65 por ciento de los hombres judíos ultraortodoxos no trabaja, y que además la mayoría están desocupados por decisión propia. Hace treinta años no trabajaba el 21 por ciento de los hombres judíos ultraortodoxos. En gran parte, esta gente vive de las ayudas que recibe del Estado y del trabajo de sus esposas ya que un 53 por ciento de las mujeres judías ultraortodoxas trabaja habitualmente. Los hombres, en general, se dedican al estudio de los libros religiosos de por vida.