Opinion · Balagán

‘El negro pasado de Goldstone’

El diario Yediot Ahronot del miércoles abría su portada con un juego de palabras: «El negro pasado de Goldstone». Se refería al juez sudafricano Richard Goldstone, quien el año pasado confeccionó un informe sobre la última invasión israelí de la franja de Gaza, la operación Plomo Fundido. Goldstone concluía el informe indicando que existen sospechas razonables para creer que tanto Israel como Hamas cometieron crímenes de guerra que deberían investigarse.

No es ningún secreto que Goldstone no cae muy bien en Israel. Para empezar es judío y sionista, y un judío sionista crítico con Israel no está bien visto en este país. Cuando estaba elaborando el informe, Goldstone solicitó permiso para visitar Israel pero se lo denegaron. Recientemente grupos sionistas de Sudáfrica se opusieron a que el juez acudiera a una ceremonia religiosa -el bar mitsva- de uno de sus nietos. Sólo en el último momento le levantaron la prohibición.

El jueves el Yediot se frotaba las manos: Goldstone tenía un pasado «negro». En su condición de juez sudafricano, en los ochenta y noventa, había juzgado a un montón de negros aplicándoles las leyes del apartheid y había condenado a muerte en la horca «a decenas de negros». ¿Con qué autoridad moral puede juzgar ahora a Israel?, se preguntan muchos políticos israelíes.

El Yediot no menciona que Israel fue el principal amigo y aliado de la Sudáfrica del apartheid y que las relaciones entre los dos países florecieron en aquellos años, sea dicho de paso. Así que se podría hacer la misma pregunta invertida: ¿Con qué razón puede juzgar el Yediot a Goldstone?

Dejando atrás los juegos de palabras, ciertamente aquí existe un dilema moral. Goldstone se defiende argumentando que una cosa no quita a la otra. Él fue juez de un país racista y se vio obligado a respetar la ley. «Fue un dilema moral, pero yo veía que era mejor luchar desde dentro que no luchar». Reconoce que condenó a dos negros a la pena de muerte, aunque como miembro del Supremo confirmó otras penas de muerte. «Siempre he estado en contra de la pena de muerte, pero cuando acepté la posición de juez tuve que respetar el juramento que hice», ha dicho.

En un país con una Ley de la Memoria Histórica como es España, el dilema del juez sudafricano no nos es ajeno. Ahora bien, ¿quiere esto decir, como pretende el Yediot, que el informe sobre la invasión de Gaza no vale ni el papel en el que fue escrito?, ¿que los presuntos crímenes de guerra cometidos por Israel y Hamas deben quedar impunes?