Balagán

Londres y crímenes de guerra

Recientemente se han conocido detalles del último caso en que se ha visto implicada una ex ministra israelí, acusada de cometer presuntos crimenes de guerra en la franja de Gaza durante la invasión de 2009, en la operación Plomo Fundido. Se trata de Tzipi Livni, que fue titular de Exteriores bajo el gobierno de Ehud Olmert y que actualmente lidera Kadima, el principal partido de la oposición. Livni tenía previsto viajar a Londres el pasado mes de diciembre pero a última hora canceló el viaje sin explicar los motivos.

Se ha sabido que entonces, en diciembre, un grupo de policías británicos entró en un hotel de Londres provistos con una orden de detención. Preguntaron en recepción por Livni -dice el diario Yediot Ahronot- pero los empleados del hotel aseguraron que nadie se había registrado bajo ese nombre. Los policías no se dieron por vencidos y registraron el hotel. Pero Livni no estaba allí. De hecho, se encontraba en Israel.

De haberse encontrado en el hotel, la detención de Livni podría haber provocado una grave crisis diplomática y política entre Israel y el Reino Unido, y podría haber vuelto a poner sobre el tapete qué se debe hacer con los presuntos criminales de guerra. Está claro que el Tribunal Penal Internacional desagrada a Estados Unidos e Israel, dos países que de facto no reconocen su jurisdicción. Es una lástima, porque ese Tribunal debería ser el lugar indicado para intervenir en estos casos, con independencia del lugar del planeta donde se hayan cometido los delitos.

Los países que tenían jurisdicción universal están cambiando las leyes, como ocurre con España y el Reino Unido, ante la presión de Israel y de los Estados Unidos. La jurisdicción universal debe contar con tribunales universales. Los tribunales de los Estados más avanzados no pueden hacerse cargo de los crímenes de guerra, aunque no estaría mal que fuera así, puesto que al menos serviría para asustar a los presuntos criminales y para impedirles que se muevan libremente por Occidente, como ha ocurrido en el caso de Livni y en otros casos de jefes militares y políticos israelíes. El ministerio de Exteriores de Israel ha recomendado a Livni y a otros jefes militares y políticos israelíes que no visiten el Reino Unido hasta nueva orden.