Balagán

Nick Clegg preocupa a Israel

La relevancia política que está adquiriendo el nuevo viceprimer ministro británico no ha sido bien acogida en Israel, donde temen al líder liberal demócrata por considerarlo hostil a los intereses del Estado judío. Durante la campaña electoral británica, fuentes del gobierno israelí ya veían con preocupación el tirón de Nick Clegg. Cuando se conocieron los resultados y vieron que Clegg se había "desinflado", respiraron aliviados, después temieron que se convirtiera en ministro de Exteriores, y ahora que se sabe que Clegg estará más arriba en el escalafón y podrá cortar el bacalao, al menos en parte, ha vuelto la preocupación.

"Tememos que la política del Reino Unido hacia Israel sea más agresiva a partir de ahora", han dicho en el ministerio de Asuntos Exteriores de Israel. En el pasado Clegg no se ha mordido la lengua como suele hacer la clase política occidental, incluida la del Reino Unido, cuando tienen que hablar de Israel. En enero de 2009, escribió en la prensa de su país un artículo muy crítico con la invasión israelí de la franja de Gaza, instando a Gordon Brown a adoptar una posición más firme y a condenar públicamente la invasión que dejó más de 1.400 palestinos muertos, en su inmensa mayoría civiles, incluidos unos 400 niños, y también exigió a Brown una condena tan enérgica como la que éste usó al hablar de los cohetes que disparaban las milicias palestinas contra Israel.

Incluso fue más lejos, ya que solicitó un embargo de armas a Israel y pidió a Brown que utilizara los foros europeos para meter en cintura al Estado sionista. Un mes antes, Clegg había escrito un artículo en The Observer en el que denunciaba que Israel hubiera "encarcelado" a un millón y medio de civiles palestinos en la franja de Gaza y decía que el embargo "no era el camino adecuado para llevar la paz a Oriente Próximo".

En medios diplomáticos israelíes se afirma que la política del Reino Unido hacia Israel es una de las más "duras" de Europa y se destaca que no sólo se produce a nivel del gobierno sino que también encuentra eco en la calle en general. Los israelíes temen que ahora, con Clegg como vice primer ministro, sea incluso más agresiva.