Balagán

Shimon Peres

Tal vez no haya en todo el mundo, y seguro que no en Oriente Próximo, un político tan sagaz y astuto como Shimon Peres, que, por cierto, es primo de Lauren Bacall. A sus 86 años, el actual presidente de Israel sigue siendo una pieza clave en la política de la región. En materia de astucia, y con los ojos cerrados, le da veinte vueltas al Ulises de Homero. Con sus dulces palabras es capaz de engatusar a un ejército, y mucho más a los políticos occidentales que ven en él a un progresista sin par. Y es que sus declaraciones siempre son excelentes, de antología. Es virtualmente imposible estar en desacuerdo con algo que él diga. Y sin embargo, no puede decirse lo mismo de lo que hace. A pesar de ello, el premio Nobel de la Paz es el político más prestigioso de Israel.

Peres vuelve a estar en el candelero, y no por lo que ha dicho, como suele ser habitual, sino por lo que ha hecho. Un profesor estadounidense, Sasha Polakow-Suransky, publica esta semana un libro sobre las relaciones entre Israel y la Sudáfrica del apartheid, The Unspoken Alliance: Israel's Secret Relationship with Apartheid South Africa. Documentos oficiales de Sudáfrica que se acaban de desclasificar revelan que Peres ofreció ojivas nucleares a Pretoria a mediados de los setenta, cuando era ministro de Defensa.

El diario Haaretz recuerda que es el mismo Peres que no hace mucho dijo que el juez sudafricano Richard Goldstone, que confeccionó un informe sobre la invasión israelí de Gaza del año pasado, es "un hombre pequeño y sin ningún sentido de la justicia". El mismo Peres que en 1974, tras una visita oficial a Sudáfrica, escribió al gobierno sudafricano que la colaboración entre los dos países "no se basa sólo en los intereses comunes y en la determinación a resistir igualmente a nuestros enemigos, sino también en los firmes cimientos de nuestro odio común hacia la injusticia y el rechazo a someternos a ella".

Haaretz recuerda que en 1986, cuando era primer ministro, Peres visitó otro país africano bien distinto, Camerún, y dijo "Un judío que acepta el racismo deja de ser judío". Por esas mismas fechas, recuerda el diario de Tel Aviv, Israel firmó varios acuerdos de defensa muy lucrativos con el gobierno de Pretoria. Y es que con Shimon Peres se ha de diferenciar con gran claridad entre lo que dice y lo que hace, una distinción que ha caracterizado su prolongada carrera política.