Balagán

Sectarismo en Siria

Uno de los grandes peligros que afronta Siria, tal vez el segundo, por detrás del fundamentalismo, es el del sectarismo, aunque ambos están relacionados. Siria es un complejo mosaico de religiones dominadas númericamente por los sunníes. Luego, a mucha distancia, están los cristianos y los alawíes, un grupo este último de raigambre chií. Drusos y kurdos van por su cuenta. El presidente de Siria, Bashar al-Asad, es alawí. Los alawíes constituyen menos del diez por ciento de la población del país. Son, tal vez, dos millones de personas. Históricamente han vivido en las montañas cercanas al Mediterráneo, en la zona próxima a las ciudades costeras de Lataquia y Banyas.

Su ascenso al poder se explica por la colonización francesa. Los franceses crearon una academia militar que favoreció la inclusión de las minorías, incluida la minoría alawí, con el fin de sujetar a la mayoría sunní. El padre de Bashar al-Asad, Hafez al-Asad, estudió en esa academia. Luego fue ascendiendo hasta llegar a lo más alto en la carrera militar, y al final dio un golpe de Estado. Para entonces, el partido Baaz, que significa Renacimiento (árabe), ya estaba en el poder.

Los alawíes se sostienen porque ocupan los puestos más destacados en las fuerzas armadas, pero también, y especialmente, gracias a las alianzas intersectarias que han establecido. Por supuesto, cuentan con el apoyo de la minoría cristiana. Las minorías muchas veces se apoyan entre sí, y este es uno de esos casos. Pero también cuentan con el apoyo de un gran sector sunní laico y enemigo de los islamistas. Los Hermanos Musulmanes son muy fuertes en Siria, aunque el régimen los ha tratado con mano de hierro desde que el Baaz llegó al poder en 1963, y muy especialmente desde que el régimen aplastó la revuelta de 1982 en Hama, donde murieron miles de islamistas. En esta "coalición" intersectaria que lideran los alawíes también está una buena parte de los grandes capitales sunníes. Todos ellos forman la coalicíón que estos días corre el riesgo de tambalearse.