Opinion · Balagán

Oscuro e incierto

En una entrevista en Newsweek, el presidente palestino, Mahmud Abás, revela que al principio de la Revolución egipcia del 25 de enero, mantuvo una conversación con la secretaria de Estado, Hillary Clinton, a quien advirtió que no dejara caer a Hosni Mubarak, porque si el rais caía, Egipto caería con él y el caos y el islamismo se adueñarían del país. Clinton no le hizo caso y Abás dice ahora a Newseek que a día de hoy eso es lo que tienen los americanos en Egipto: caos e islamismo.

Tal vez muchos todavía no den la razón a Abás, pero pienso que desgraciadamente está en lo cierto, y que poco a poco lo iremos viendo con mayor claridad. Es verdad que los medios de comunicación todavía son prisioneros del levantamiento popular que duró 18 días y que terminó el 11 de febrero con la caída de Mubarak, pero sobre el terreno ya existen indicios claros de que el futuro de Egipto se presenta más oscuro e incierto que el reinado de Witiza, por decirlo de la manera en que se escribía en los antiguos textos escolares de Historia.

Durante la Revolución hubo muchos periodistas que no veían por ningún lado a los Hermanos Musulmanes. Sin embargo, desde entonces se están haciendo cada día más visibles y a este ritmo ganarán las próximas elecciones o quedarán en una situación inmejorable para los siguientes comicios. Las elecciones egipcias más interesantes no serán las primeras, sino las segundas, y ya se verá cómo terminan.

Ayer, un sondeo que se publicó en Egipto señalaba que más de la mitad de los egipcios quieren cancelar el Tratado de paz con Israel que firmaron Sadat y Beguin hace treinta años. Sólo el 36 por ciento de los egipcios desea mantenerlo. Este es un dato preocupante para la región, a pesar de que Israel no haya cumplido su parte, al menos la tocante a los palestinos, y de que haya convertido la situación de sus colonos en Cisjordania en prácticamente irreversible.

Es sin duda la actitud de Israel la que más envenena la situación política en gran parte de Oriente Próximo, incluido Egipto, y es patético ver a Europa y Estados Unidos aceptando todos los dictados de Israel, y por lo tanto contribuyendo a envenenar la situación política en la región.