Opinion · Balagán

Submarino amarillo

El Yediot informa que Israel ha encargado a Alemania un nuevo submarino que, «según se ha publicado en el extranjero», tiene capacidad para transportar ojivas nucleares. Es el sexto submarino de esta clase que Israel encarga a Alemania desde los años noventa. Los dos últimos submarinos, también con capacidad nuclear, los recibirá Israel este mismo año 2011. Alemania ha financiado prácticamente sola esos dos. Por el sexto, en cambio, Alemania le cobrará a Israel mil millones de dólares, según el Yediot.

El periódico cuanta que los últimos tres jefes del Estado mayor del Ejército se habían opuesto a esta adquisición, pero al caprichoso ministro de Defensa Barak, que acaba de fundar el partido Atsmaut (Independencia) después de haber desmantelado el partido laborista, se le había metido la idea en la cabeza y ha logrado convencer al primer ministro Netanyahu para que firme el talón correspondiente.

Dice el diario que estos submarinos permitirán a Israel tener capacidad para dar «el segundo golpe». El veterano periodista Shimon Shifer explica que esto del «segundo golpe» se refiere a que en el caso de que Israel sea atacada por Irán, estos submarinos con capacidad nuclear podrán responder, o sea «atacar objetivos en Irán después de que la república islámica haya atacado los centros de población israelíes», aclara Shifer.

En la misma página 12 del Yediot hay un faldón por debajo que cuenta que el general Yohanan Locker, secretario militar de Netanyahu, no ha podido viajar a Londres con su jefe esta semana porque sobre él pesa una orden de arresto en el Reino Unido. Resulta que hace unos meses se presentó en Londres una denuncia contra Locker por su participación en la última invasión de Gaza, en la que murieron 1.400 palestinos, la mayoría civiles. Durante la operación Plomo Fundido, Locker era jefe del Estado mayor del Ejército del Aire.