Balagán

Zawahiri

El doctor egipcio Ayman al-Zawahiri, que este domingo cumple 60 años, es el nuevo líder formal de Al-Qaeda, un cargo que, en las circunstancias actuales, puede tener más de honorífico que de otra cosa. Ha sido islamista por lo menos desde su adolescencia y en Occidente se le considera el cerebro del 11-S.

Su agitada vida ha estado dedicada a la yihad. A los 15 años ya organizó su primera célula con sus compañeros de colegio en un barrio de El Cairo. El profesor Adnan Musallam ha señalado que en su obra autobiográfica Caballeros bajo la bandera del profeta, que se publicó en el diario de Londres Al Sharq al Awsat poco después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, Zawahiri narra las peripecias de su vocación yihadista y las distintas etapas por las que ha atravesado, incluido su enfrentamiento con Estados Unidos.

Zawahiri destaca la influencia que el ideólogo Sayyid Qutb, ejecutado por Nasser en 1966, ha jugado en su pensamiento, especialmente por el concepto de 'soberanía'. La soberanía, decía Qutb, radica de una forma exclusiva en Dios y el hombre no se la puede usurpar. Todas las leyes que promulga el hombre, incluidas las que emanan de un parlamento democrático, son contrarias a Dios y usurpan su soberanía. Dios ha dictado al hombre sus propias leyes, que están en el Corán, en la sunna y en los hadices, que son las tradiciones que se refieren al profeta Mahoma, y el hombre no debe rebelarse contra Dios y crear sus propias leyes.

En el libro, Zawahiri señala que con la ejecución de Qutb por parte de Nasser, su pensamiento se tornó más influyente en los ámbitos islamistas. La figura de Qutb se alzó como un gigante no sólo para él sino para muchos otros islamistas en el mundo árabe. La negativa de Qutb a solicitar el indulto que Nasser le ofreció lo elevó aun más en la conciencia de los islamistas, que a mitad de los sesenta estaban siendo diezmados sin piedad por el régimen de Nasser.

El joven Zawahiri, que tenía 15 años cuando ejecutaron a Qutb en 1966, fundó ese mismo año una célula que, siguiendo el pensamiento de Qutb, debía constituir el núcleo de una futura y floreciente sociedad musulmana. Cuarenta y cinco años después continúa luchando en la misma dirección, ahora como líder formal de Al Qaeda.