Balagán

Futuro incierto

Un grupo de colegas europeos participamos en una animada discusión sobre el conflicto de Oriente Próximo. Uno de ellos, un periodista holandés, considera que Israel está conduciendo el conflicto hacia un punto de no retorno, al que aún no se ha llegado pero al que se llegará pronto. En su opinión, el mundo cambia muy rápidamente e Israel se encontrará enseguida en una situación insostenible y la comunidad internacional no tendrá más remedio que mirar en esta dirección y actuar de una vez por todas. Aun así, no sabe cuándo tendrá lugar este cambio. Puede ser que sea necesario que transcurran unos años o puede que nuestra generación no lo vea.

Otro colega, danés para más señas, ha llegado recientemente a Jerusalén y está muy sorprendido por lo que ve a diario. Le recuerda la situación en la Sudáfrica del apartheid. Esta es una idea que circula ampliamente entre periodistas, y muchos diplomáticos que llevan unos años en la zona. De hecho, hay dirigentes negros de Sudáfrica que cuando han visitado Oriente Próximo han expresado una gran incomodidad y han dicho que aquí el racismo está más enquistado que en Sudáfrica. Este colega también piensa que la situación actual no se podrá sostener durante mucho tiempo, pero tampoco se atreve a decir cuánto puede durar.

En cuanto a mí, estoy de acuerdo en que la situación actual no se podrá sostener durante mucho tiempo, pero algo parecido ocurría en 1991, cuando se convocó la Conferencia de Madrid, y desde entonces han transcurrido veinte años y las cosas han ido a peor. Durante estas dos décadas Israel no ha cesado de construir a destajo en Cisjordania, incluida Jerusalén, y los occidentales le han dejado hacer a su antojo.

Está claro que Israel no saldrá por iniciativa propia de los territorios ocupados. Nunca lo ha hecho voluntariamente y no creo que ahora vaya a ocurrir. La evacuación israelí de los territorios ocupados sólo se producirá si existe una fuerte presión de los palestinos, como ocurrió con la franja de Gaza, y de la comunidad internacional, y desgraciadamente en estos momentos la presión está ausente, tanto la de los palestinos como la de la comunidad internacional.