Balagán

Utoya

Los medios israelíes, poco dados a las noticias internacionales, han recogido la masacre de Utoya con cierta profusión, aunque no han indagado demasiado en el interés del criminal Breivik por la islamofobia y en su filia sionista. Más de 70 jóvenes noruegos han muerto a manos de un visionario que ha dejado escrito un testamento de 1500 folios de una ideología racista y capaz de cometer esa carnicería.

El Yediot Ahronot ha publicado una fotografía del campamento con una pancarta en la que se leía en letras mayúsculas rojas y gruesas "BOICOT ISRAEL", y que aparentemente fue tomada poco antes de la matanza. Se sabe que en el transcurso del campamento, los jóvenes noruegos discutieron el tema del boicot a Israel como respuesta a las tropelías que el Estado judío comete en los territorios ocupados continuamente.

Según los datos que se han filtrado a la prensa, Breivik siente una gran admiración por el sionismo y un profundo odio por el islam. Muchos creen que Israel promueve esta ideología, y hasta es posible que sea cierto si nos atenemos a lo que observamos día a día sobre el terreno, tanto en Israel como en el extranjero.

Uno de los cabos del ovillo de la matanza nos conduce directamente al conflicto isaelo palsestino, y muy especialmente a la connivencia culposa de Estados Unidos y la Unión Europea con los israelíes y su ocupación.

No estoy diciendo que si se lograra la paz, es decir si Israel abandonara los territorios ocupados y cumpliera las resoluciones internacionales, la violencia iba a desaparecer completamente, pero sí que creo que disminuiría significativamente porque no sólo se realizaría un acto de justicia con los palestinos, sino que se les quitarían argumentos a los violentos.