Balagán

Siria

Dice el Washington Post que Estados Unidos y sus aliados mantienen "serias discusiones" acerca de una posible intervención militar aliada en Siria. Las opciones que se debaten incluyen el envío de armas a la oposición, una iniciativa que cuenta con el respaldo incondicional de numerosos países sunníes, con Arabia Saudí y Qatar a la cabeza.

Otra opción, según el rotativo, consistiría en enviar tropas occidentales que salvaguarden un "pasillo humanitario o zona segura" para los rebeldes. Esta opción, humanitaria en principio, prepararía el camino para una intervención militar. Por último, también se baraja destruir las defensas aéreas sirias.

Funcionarios americanos consideran que la oposición siria no forma un bloque compacto, más o menos integrado, que pueda ser reconocido por Occidente de la misma manera que fue reconocida la oposición libia.

Es cierto que los Hermanos Musulmanes hasta ahora han preferido estar en una segunda fila, algo parecido a lo que ocurrió en Egipto durante la revolución contra Mubarak, pero no es posible ocultar que los islamistas constituyen la fuerza más poderosa también en Siria.

Precisamente esta fuerza latente de los islamistas es la que está facilitando, como reacción, que el Ejército y el régimen no se desmoronen. Muchos sirios de todas las condiciones temen una irrupción islamista y ante esta perspectiva mantienen su apoyo al régimen.

Asad ha dicho al enviado de la ONU y de la Liga Árabe Kofi Annan que mientras haya "terroristas" no podrá haber un diálogo fructífero con la oposición.

Todos los indicios apuntan a que el enfrentamiento entre régimen y oposición, la guerra de desgaste en curso, se mantendrá indefinidamente cuando está a punto de cumplirse un año del inicio de la revuelta, salvo que se produzca una intervención extranjera.