Opinión · Balagán

Amos Oz

En 1999 Amos Oz publicó El mismo mar, una novela lírica y breve en la que describía un episodio de la vida cotidiana de Israel al margen del conflicto con los palestinos. Estuve con él en su casa de Arad, en el desierto del Neguev, y puso mucho énfasis en subrayar que existía un Israel normal, alternativo al que habitualmente presentaban los medios de comunicación occidentales.

Se mostró sorprendentemente optimista con repecto al “proceso de paz” y al futuro de Israel. Ignoró esa tendencia cada vez mayor del país al ensimismamiento y esa oposición a la paz que en los trece años transcurridos desde entonces han ido creciendo en Israel.

Oz acaba de publicar en hebreo un nuevo libro de relatos y ha concedido una entrevista a Haaretz. Esto es lo que tiene que decir hoy respecto a la situación interna de Israel. “¿Me pregunta si estoy preocupado? No solo estoy preocupado sino que tengo miedo. Estoy viendo procesos y tendencias que amenazan todo lo que yo aprecio. También la existencia del Estado de Israel”.

Denuncia así mismo la demagogía que usa a diario la clase política israelí contra Irán y las comparaciones baratas que se realizan entre Irán y el Holocausto. “Cualquiera que compara el Irán de hoy con Hitler, e Israel con Auschwitz, perpetra un acto que es antisionista y demagógico, que alienta a la gente a marcharse de Israel y que siembra la histeria”, dice en una alusión clara a Netanyahu, pero no solo al primer ministro. Es lamentable que Occidente alimente esta posición a veces con más fervor incluso que Israel.