Balagán

El día después

Al día siguiente de la proclamación de Palestina como estado no miembro por parte de la Asamblea General de la ONU, Israel anunció la próxima construcción de 3.000 viviendas para sus colonos en los territorios ocupados.

Para los palestinos el anuncio fue como volver a poner los pies en la tierra, en una tierra ocupada militarmente adonde los israelíes no paran ni un momento de llevar a sus colonos y de construir para ellos.

Esto es ilegal y ahora, en su condición de estado no miembro, los palestinos pueden recurrir al Tribunal Penal Internacional. La Cuarta Convención de Ginebra prohíbe desplazar población de la potencia ocupante a la zona ocupada, pero las leyes no están hechas para Israel, que además cuenta con que la comunidad internacional se cruce de brazos, como ha hecho siempre.

En lugar de ir al TPI, los palestinos se han puesto en contacto con Estados Unidos y con otros países occidentales para suplicarles que obliguen a Israel a detener la construcción. Es completamente seguro que esos países no conseguirán nada, aparte de "condenar" verbalmente a Israel, como ya han hecho los Estados Unidos y otros aliados.

La mayor parte de las viviendas se levantarán entre Jerusalén y Maale Adumim, uno de los mayores asentamientos de Palestina. El primer ministro Netanyahu ya dijo la semana pasada que no existe nada en el mundo que pueda detener la voracidad de Israel, en una clara alusión a Barack Obama.

En cuanto a los palestinos, poco pueden hacer. Recurrir al TPI es ciertamente una opción. Al menos servirá para mantener la cuestión palestina en el candelero y para que la comunidad internacional, o una parte de ella, denuncie la expansión israelí.

Israel nunca ha cedido por las buenas. Del Sinaí se fue en 1956 por la presión de Washington. Los acuerdos de Camp David los firmó por miedo a que Egipto volviera a sorprenderla como en 1973. A la Conferencia de Madrid acudió en 1991 por la presión americana y de la primera intifada. De Líbano salió en 2000 por el constante goteo de muertos. En 2005 se marchó a medias de la franja de Gaza por los muertos y porque Hamas hasta destruía los poderosos tanques Merkava en plena segunda intifada.

Ahora, que Israel no sufre ninguna presión internacional y Cisjordania está más traquila que una balsa de aceite, lo lógico es que Israel siga reforzando la ocupación, como está haciendo.