Balagán

Scarlett Johansson elige las colonias

El creciente movimiento BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones) que, entre otras cosas, se opone a la ocupación israelí de los territorios palestinos ha librado una nueva batalla que ha terminado con la "baja" de Scarlett Johansson.

La célebre actriz estadounidense firmó recientemente un contrato para publicitar a la compañía israelí SodaStream, que posee una gran fábrica en los territorios ocupados, concretamente en el asentamiento de Maale Adumim.

Situada siete kilómetros al este de Jerusalén, Maale Adumim es una de las mayores colonias judías en Cisjordania, donde se construyen nuevas viviendas para colonos a diario, y el gobierno israelí cuenta con planes para seguir expandiendo el asentamiento y acabar conectándolo con el sector ocupado de Jerusalén.

Por otra parte, Scarlett Johansson representaba hasta ahora a Oxfam, una de las mayores oenegés del mundo, que fue fundada en el Reino Unido en 1942 y cuyo presupuesto ronda los 1.000 millones de dólares anuales.

Oxfam es muy activa en la defensa de los derechos de los palestinos, de manera que comentó negativamente la decisión de Johansson de publitar la marca israelí de soda.

La cuestión ha ido a más y Johansson ha renunciado a representar a Oxfam, algo que hacía desde hace ocho años, alegando que entre las dos partes existe "una diferencia de opinión fundamental".

Oxfam, por su parte, ha dicho que publicitar a SodaStream es "incompatible" con representar a Oxfam en el mundo.

Defensores del movimiento BDS han respondido al incidente diciendo que existe una "contradicción entre ser embajadora de una organización que se opone a los asentamientos ilegales y ser embajadora de otra organización que obtiene beneficios de un asentamiento ilegal".

El incidente no solo ha servido para posicionar a Scarlett Johansson sino que coincide con una creciente presencia del movimiento BDS. Esta misma semana el gobierno israelí ha celebrado su primera reunión consagrada exclusivamente del BDS y de las negativas repercusiones que puede tener sobre la economía y la imagen internacional del estado judío.

El ministro Yair Lapid acaba de advertir por televisión que si las negociaciones con los palestinos fracasan Israel tendrá que soportar una campaña de deslegitimación que tendrá graves consecuencias para la economía del país.