Balagán

Francia y los palestinos

Un funcionario israelí comentó en una ocasión que en Europa los partidos de izquierdas son propalestinos en general, pero acto seguido añadió que esta regla tiene una excepción que se llama Francia, donde la izquierda es incluso más proisraelí que la derecha.

Si esta apreciación es correcta poco puede esperarse de la nueva iniciativa francesa de llevar el conflicto israelo-palestino, es decir la ocupación militar israelí, ante el Consejo de Seguridad de la ONU, lo que ocurrirá "en las próximas semanas", según ha anunciado París.

¿Tiene alguna credibilidad la política de Francia con respecto a Oriente Próximo, y más concretamente con respecto al conflicto israelo-palestino? La respuesta más clara y sencilla es un "no" rotundo y sin ningún tipo de matices. Francia ha sido y es un país del que no puede esperarse nada, como Alemania o el Reino Unido, o como Estados Unidos, y su trayectoria así lo muestra.

¿Por qué lanza París esta nueva iniciativa ante el Consejo de Seguridad? Probablemente porque le interesa hacer algún gesto hacia el mundo árabe ahora que les está vendiendo armas a porrillo y aspira a venderles todavía más.

Y lo más trágico es que el gobierno de Ramala se presta una y otra vez a este tipo de juego que solo conduce a arraigar la ocupación. El primer jugador es el presidente Mahmud Abás, que lleva más de diez años jugándolo para jolgorio de Israel.

El viernes por la tarde la oficina del primer ministro Benjamín Netanyahu liberó el dinero palestino que retiene desde enero, dinero de los impuestos que corresponde a los palestinos. La oficina de Netanyahu dijo que lo hacía "por motivos humanitarios", lo que en el mejor de los casos puede calificarse de cinismo.

Pues bien, el Jerusalem Post aclaró ayer que la liberación de ese dinero, vital para el sostenimiento del gobierno de Abás, tiene una contrapartida: Abás se ha comprometido a no llevar los asentamientos judíos en los territorios ocupados ante la Corte Penal Internacional, de la que los palestinos formarán parte desde el 1 de abril.

Siendo así las cosas, difícilmente puede acusarse a Francia de jugar con los palestinos cuando es evidente que el propio Abás juega con ellos una y otra vez.