Balagán

Nostalgia de Palmira

En el Cercano Oriente hay cuatro lugares excepcionales de la Antigüedad: Palmira y Bosra en Siria, Petra en Jordania y Baalbeck en Libano.

En las circunstancias actuales, Palmira y Bosra no se pueden visitar. Palmira acaba de caer en manos del Estado Islámico. Su portentoso Museo, construido por el arquitecto español Fernando de Aranda, sin duda el mejor arquitecto de Siria en la primera mitad del siglo XX, ha sido parcialmente evacuado por las autoridades, y lo que queda de él lo custodian ahora los yihadistas.

Pegado junto a un pequeño pero rico oasis con sus verdes palmeras, Palmira alcanzó su apogeo durante el imperio romano. En la Edad Media la ciudad fue asoladoa por un seísmo que hizo desaparecer un río que fluía junto a las ruinas.

La última vez que visité la ciudad fue n 1988, en compañía del escritor Valerià Pujol, que poco después publicó una novela justamente titulada "Palmira". Valerià, que desde la infancia acarició el sueño de visitar Palmira, fue mejor poeta que novelista pero "Palmira" es un texto muy aceptable donde se traza un argumento que se sustenta justamente en los Hermanos Musulmanes, y más concretamente en la revuelta que los islamistas llevaron a cabo a principios de los ochenta en Siria y que terminó con la carnicería de Hama.

Valerià, que falleció poco después en el Maresme, se desplazó en silla de ruedas por entre las ruinas de Palmira. Fue el último viaje de un literato comprometido que quedó deslumbrado por la visita directa de la antigua ciudad, cuyo esplendor deslumbra a todos los visitantes sin excepción.

Entre Palmira y Damasco solamente hay una llanura. Ningún obstáculo natural separa las dos ciudades, por lo que cabe preguntarse si el Estado Islámico se propone abrir otro frente en la capital.

La caída de Palmira sin duda representa un serio golpe para la moral del régimen. Las fuerzas leales al presidente Bashar al Assad han sufrido importantes derrotas en los últimos meses y cada vez controlan menos superficie del país, pese a la ayuda de Irán y Hizbolá, y es difícil pronosticar si van a ser capaces de resistir durante mucho más tiempo.