Balagán

Un cuento de hadas sirio en Jerusalén

El jueves a las 15:30 de la tarde se presentó ante los periodistas de Jerusalén el sirio Kamal al Labwani. Nacido en la provincia del Rif de Damasco en 1957, la actividad política Labwani ha estado vinculada al movimiento liberal clandestino dentro de Siria, un movimiento cuyo número de militantes se pueden contar con muy pocos dedos.

En la mesa donde se sentaba había tres banderitas: las de Israel, Estados Unidos y los rebeldes sirios.

Labwani estuvo encarcelado en varias ocasiones, incluso en condiciones de aislamiento, y fue condenado por mantener contactos con un país extranjero, entre otros cargos.

El de ahora ha sido su sengundo viaje en Israel. El primero tuvo lugar a fines de 2014.

Durante su actual estancia en Israel, Lubwani se ha entrevistado con altos funcionarios de los servicios de inteligencia y del ejército, además de funcionarios del gobierno de Benjamín Netanyahu.

Sus visitas a Israel están del todo justificadas, máxime cuando en 2014 ya hizo un llamamiento público a una intervención militar directa de Israel en el cpmflicto sirio a cambio de que los sirios renunciaran al Golán ocupado en la guerra de 1967.

En la visita de esta semana, Lubwani venía cargado con la nueva propuesta de crear una "zona desarmada" en el Golán todavía no ocupado, crear allí una franja de 10 por 23 kilómetros paralela y pegada al Golán ocupado, que sería una "zona segura" que se llenaría de refugiados.

Esta "zona desarmada" se iría expandiendo hacia Jordania paulatinamente, de manera que fuera quitando territorio al gobierno de Damasco hasta que un día ocupara toda Siria.

Labwani ha querido traer su iniciativa a Israel en primer lugar, y dice que también la llevara a Estados Unidos, la Unión Europea y Turquía.

Dice Labwani que él ya no pertenece a la oposición siria reconocida por Occidente sino que representa a jóvenes dispuestos a defender con las armas la "zona desarmada", a defenderla del terrorismo de Hizbola y del Estado Islámico.

Dice que hay muchos grupos insurgentes que apoyan su propuesta y están dispuestos a luchar para sacarla adelante. Solo será necesario que países como Israel, Arabia Saudí y algunos occidentales respalden su iniciativa, asegura Labwani.

En algunos medios de Jerusalén se señala que detrás de esta entelequia podría muy bien estar Israel. El Estado judío se crearía así un nuevo cinturón de seguridad del otro lado del Golán ocupado que evitaría ataques de distintos grupos armados, unos ataques que en realidad, a día de hoy, no se han producido, extrañamente, a pesar de la terrible ferocidad de los grupos yihadistas.