Opinion · Balagán

Olmert reza en la cárcel

El exprimer ministro Ehud Olmert, que desde febrero cumple una condena de dicecinueve meses por corrupción en la prisión de Maasiyiahu, está experimentando un acercamiento a la religión, según informa el portal hebreo Walla!, uno de los más leídos en Israel.

El portal cita a otro interno que asegura que Olmert reza al menos dos veces al día y que está estudiando el Pentateuco y la ley religiosa judía.

Hasta ahora Olmert, un abodado de 70 años que hizo casi toda su carrera política con el Likud, se había caracterizado por ser una persona manifiestamente laica y alejada de la religión.

No vamos a hablar de los fenómenos religioso y nacionalista en general, que están tan en auge en Israel, donde se observan unos inquietantes y evidentes procesos involutivos, sino del peso creciente de la religión en las prisiones.

Es corriente que haya internos que dentro de la prisión sienten la llamada de la religión al entrar en contacto con otros internos religiosos.

En Israel también es muy corriente que todo tipo de acusados, incluidos delincuentes comunes, cuando acuden a los tribunales se presenten con la cabeza cubierta con una kipa que indica que se están aproximando a la religión. Algunos explican este fenómeno como un intento del acusado de mostrar ante los jueces su intención de convertirse en una persona buena con el fin de aligerar su condena. En otros casos el acercamiento a la religión del acusado puede ser sincero.

Las cárceles son a menudo centros de proselitismo. Un caso claro es el de Estados Unidos, donde es frecuente que los reclusos, especialmente dentro de la comunidad negra, experimenten un acercamiento a la religión, ya sea evangelista o musulmana. Numerosos reclusos se convierten al islam en Estados Unidos dentro de la cárcel.

Veremos que depara el caso concreto de Ehud Olmert, cuya esposa es una artista de ideas mucho más progresistas que las del exprimer ministro, para ver a donde le conduce este juego con la religión y si sus sentimientos en esa dirección son sinceros, lo que solo se podrá confirmar una vez salga de prisión.