Balagán

Algo 'absolutamente esencial'

Al presidente Barack Obama apenas le quedan nueve meses en la Casa Blanca.

Uno de los objetivos que se marcó al inicio de su primer mandato fue resolver el conflicto israelo-palestino. Fue un deseo nacido probablemente de la ignorancia de la realidad y no es de estrañar que cada uno de sus intentos en ese sentido haya chocado frontalmente con el muro de Benjamín Netanyahu.

Por eso llama la atención que cuando ya se encuentra en la recta final de su segundo mandato vuelva a la carga.

Es lo que se deduce de unas declaraciones que el 13 de marzo formuló el secretario John Kerry en París, donde dijo que la creación de un Estado palestino es "absolutamente esencial".

Kerry manifestó que la creación de un Estado palestino "no es solo una idea que merezca la pena explorarse", "ni algo que deba ser considerado", sino que es algo "absolutamente esencial".

El secretario de Estado ha añadido: "No hay ningún país ni ninguna persona que pueda resolver esto. Va a ser necesaria la comunidad global, va a ser necesario el apoyo internacional".

Kerry se quita de encima una responsabilidad que recae principalmente sobre los hombros de Estados Unidos pero que Estados Unidos no ha querido asumir, ya sea porque es incapaz de hacer frente al descomunal poder del lobby judío a nivel político y económico, como sostienen muchos, o por lo que sea.

En la situación en que nos encontramos parece del todo imposible que Israel se retire de los territorios ocupados. Desde luego, no lo hará en ningún caso por iniciativa propia. Los israelíes han multiplicado exponencialmente la construcción en las colonias judías desde la Conferencia de Madrid de 1991, lo que revela cuáles son sus verdaderas intenciones.

Solamente una fuerte presión, o mejor una presión extraordinariamente fuerte y decidida de la comunidad internacional, puede obligar a Israel a salir de los territorios ocupados. Desgraciadamente, la comunidad internacional no ha hecho nada en ese sentido y tampoco parece que lo vaya a hacer. Al contrario, Estados Unidos y Europa, cuyo papel todavía es más vergonzoso, alimentan el monstruo de la ocupación de mil maneras distintas.

Por eso es muy difícil dar crádito a las declaraciones de Kerry en París. Más bien parecen otra vuelta de tuerca a favor del "juego democrático" característico de Washington y los europeos, puesto que lo habitual es que digan una cosa y hagan otra, no solo en el caso del conflicto israelo-palestino sino en el conjunto de Oriente Próximo.