Opinion · Balagán

Armas israelíes para el Estado Islámico

Los medios de comunicación sirios han informado esta semana de que el pasado miércoles el ejército de Damasco aprehendió en el sur del país un alijo de armas israelíes destinadas al Estado Islámico. No es la primera vez que aparecen misteriosamente armas israelíes en Siria, desde luego, pero esta vez las han pillado camino del Estado Islámico.

Naturalmente, los medios de comunicación occidentales no se han hecho eco de la noticia, seguramente porque no la consideran relevante, como tampoco se hacen eco de las armas americanas y saudíes que llegan continuamente al Frente al Nusra (Al Qaeda), principalmente en el norte de Siria.

Estos suministros sin duda forman parte del «juego democrático» en general y específicamente de su promoción de la democracia en Siria, tan alabada por los dirigentes occidentales y sus aliados.

El cargamento confiscado el miércoles incluye minas antipersona, morteros, RPG, cohetes y granadas de mano. Algunas de estas armas portan grabadas claramente inscripciones en hebreo características de las empresas israelíes que las han fabricado.

Según han informado los medios sirios, las armas fueron confiscadas cuando viajaban a bordo de un vehículo que provenía de la ciudad de Deraa, en el sur de Siria, relativamente cerca de Israel, y que se encontraba en ese momento cerca de la ciudad de Suweida en dirección al este, la zona del país donde el Estado Islámico es más fuerte.

Los grupos yihadistas son probablemente los que están mejor armados, como estos días lo muestra la ofensiva del Frente al Nusra. Teóricamente estos grupos son considerados terroristas por Estados Unidos y sus aliados, pero la realidad sobre el terreno es distinta.

De hecho, tanto el Frente al Nusra como el Estado Islámico son quienes llevan el peso de la guerra contra el gobierno de Damasco. Todos los demás grupúsculos que los occidentales dicen que son «moderados», y que a duras penas entrarían en un campo de fútbol de segunda división, están colaborando sin ninguna restricción con las organizaciones yihadistas más radicales, de manera que las armas que los «moderados» reciben frecuentemente acaban en Al Qaeda y el Estado Islámico.

Por supuesto esto lo conocen perfectamente Washington y sus aliados, incluido Israel, que son quienes deliberadamente los arman en nombre de la democracia.

Es difícil creer que las armas israelíes le lleguen al Estado Islámico, o a otros grupos yihadistas, simplemente a cambio de dinero, por lo tanto es legítimo preguntarse si hay una contrapartida de otro tipo, más allá del dinero.