Opinion · Balagán

El Mosad en París

El diario Le Monde ha publicado esta semana un extenso informe sobre las actividades del Mosad en la capital francesa, actividades que han llegado a tal punto que las autoridades francesas han pedido a la agencia de espionaje exterior israelí que se comporte con más restricciones.

Las actividades del Mosad en Europa son de gran calado, no solo en París, aunque el nivel alcanzado en esa ciudad ha hecho saltar las alarmas.

Le Monde descubre que el asesinato del líder de Hamás Mahmud al Mabhuh, ocurrido en Dubai en 2010, fue planeado por el Mosad en París. Algunos agentes israelíes que participaron en esa operación usaron pasaportes franceses.

Esta circunstancia llevó a París a protestar en su momento, aunque este tipo de protestas son simplemente gestos sin ninguna transcendencia.

Uno de los motivos por los que el Mosad ha elegido París como centro de operaciones es la gran cantidad de judíos franceses que colaboran con el Mosad. Naturalmente, Israel y los judíos se apresuran siempre a decir que ellos no practican la “doble lealtad”, pero la información de Le Monde sugiere otra vez lo contrario.

Un miembro de los servicios de la inteligencia franceses dice a Le Monde: “Aunque los chinos y los rusos son nuestros enemigos, no hemos de olvidar que los israelíes y los estadounidenses están actuando con gran hostilidad”. El miembro de los servicios franceses añade que las manos de Francia “están atadas” debido a los numerosos intereses comunes con Israel, lo que los israelíes aprovechan sin que los franceses hagan nada para impedirlo.

La hostilidad de israelíes y estadounidenses contra la Unión Europea está a la orden del día y es evidente, no solo a nivel de agencias de espionaje sino también a nivel político, desde las alturas más elevadas, es decir Benjamín Netanyahu y Donald Trump.

La parálisis de Europa, que no reacciona contra esas realidades tan preocupantes, indica que el viejo continente está dividido y no es capaz de articular una política exterior común. Esto significa que Europa se está convirtiendo en el terreno de juego de estadounidenses e israelíes.