Opinión · Balagán

Malos tiempos para el islam político

Además de la Franja de Gaza, existen tres países gobernados por el islam político, aunque sea un islam político de distintas gradaciones y de apariencias distintas: Qatar, Turquía e Irán.

Irán es un caso especial. El imán Jomeini, fundador de la república islámica, ya dijo en su momento, comentando un libro de Sayyed Qutb, el ideólogo egipcio del islam político ejecutado por Naser en 1966, que el islam es necesariamente político o, en otras palabras, que no existe un islam apolítico.

El islam es, en ese sentido, una religión muy distinta al cristianismo, donde religión y política deberían ir separados. La máxima de Jesús de dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios, no congenia con el islam.

Por encima de todo, el islam es una religión práctica, como destacó Qutb, una religión que guía tanto la vida privada de sus fieles como su vida pública, incluida la vida política. Renunciar a ello sería renunciar al islam, como dijo Jomeini.

Los tres países mencionados, Irán Turquía y Qatar, y también la Franja de Gaza, tienen una cosa en común en estos días: todos ellos sufren un feroz boicot por parte de sus vecinos o de las potencias occidentales.

Es el caso de Qatar, aislado por Arabia Saudí y sus aliados; o el caso de Irán, bloqueado por Estados Unidos; o el de Turquía, también aislado por el presidente Donald Trump; o la Franja de Gaza, aislada no solo por Israel y por Egipto, sino también por Estados Unidos y Europa.

Desde la desaparición de la Unión Soviética, Occidente se ha centrado en crear un enemigo con el islam, y más concretamente con el islam político, donde quiera que se dé este fenómeno.

Si antes eso era solo una prioridad de Israel, ahora lo es de todo Occidente. Estamos en un mundo que necesita enemigos para avanzar, como es el caso del mundo occidental, y que ha encontrado la máxima expresión de esa enemistad en el islam político.

La actitud de Europa es distinta de la de Estados Unidos en algunos aspectos, pero Europa carece de una política clara debido a la división que existen en sus filas.

Puede añadirse que Turquía, Irán, Qatar y la Franja de Gaza son en mayor o menor grado enemigos de un Occidente por considerarlo falso e hipócrita.

El único país que se opone frontalmente a esas cuatro entidades es Israel.