Opinion · Balagán

Hollywood, con el ejército israelí

La fuerza de Israel en Estados Unidos es realmente desmedida. Otro ejempl es la gala que se ha celebrado el 1 de noviembre en Los Ángeles para recaudar dinero para el ejército israelí y que ha logrado reunir 60 millones de dólares.

Entre los participantes estaban los artistas Andy García, Ashton Kutcher, Pharrell Williams y Gerard Butler. Alrededor de 1.200 personas acudieron al evento organizado por los Amigos de las Fuerzas de Defensa Israelíes.

La ayuda de los americanos a Israel es también institucional. El presidente Barack Obama aprobó en 2016 un memorándum que prevé que Estados Unidos proporcionará a Israel 38.000 millones de dólares durante los próximos diez años, la mayor parte de los cuales acabará en el ejército.

Los dirigentes israelíes, incluido Benjamín Netanyahu, suelen ir a Hollywood para participar en acciones que vinculan a las estrellas del cine y de la música con el estado judío.

Numerosos actores y músicos se apuntan a estos eventos que sirven para promocionar sus carreras.

Recientemente Kutcher defendió a Airbnb por promocionar viviendas de colonos judíos en los territorios ocupados diciendo que era una buena acción, a pesar de que la ocupación de Cisjordania, que ya dura medio siglo, es ilegal conforme a las leyes internacionales.

Los 60 millones de euros recaudados en Hollywood servirán al ejército israelí para comprar más armas y municiones que luego se usarán contra los palestinos.

En los últimos meses, Israel ha matado a más de 200 palestinos y ha dejado heridos a otros 20.000. Entre los muertos y heridos hay un gran número de niños y mujeres, en la inmensa mayoría de los casos sin representar ningún peligro para el estado judío.

Sin embargo, ningún representante palestino fue invitado a participar en la gala de Los Ángeles.

Mahmud Shobi, un residente de la ciudad de Nablus, en la Cisjordania ocupada, ha denunciado la gala y el dinero de los contribuyentes americanos que la administración de Washington destina sistemáticamente a Israel.

En 2002, Shobi perdió a ocho miembros de su familia cuando una excavadora fabricada en Estados Unidos demolió su casa con toda la familia en su interior.