Opinion · Balagán

Discriminación racista en Galilea

La Galilea es una región del norte de Israel. En 1948, cuando se estableció el estado judío, un oficial de la Hagana destinado en esa región se negó a expulsar a los palestinos de ciertas partes que hoy se conocen como El Triángulo.

La mayor parte de los palestinos de Israel viven en la Galilea, pero están sometidos a toda clase de acciones discriminaciones. Activistas israelíes y palestinos han denunciado que en Israel hay aproximadamente 60 leyes que discriminan contra los no judíos, es decir contra los palestinos musulmanes y cristianos. Sin embargo, no se intenta remediar esa situación.

Esta semana el diario Haaretz ha mostrado una nueva cara de las discriminaciones que sufren los no judíos de la Galilea: la prohibición de adquirir viviendas en ciertas zonas que se reservan para los judíos, algo que no es nuevo aunque esta vez se pone cara y dirección al origen de la discriminación.

Varias parejas de jóvenes palestinos han intentado adquirir una vivienda en la localidad Kiryat Ata, muy cerca de Haifa. Samer, que trabaja para la multinacional Intel, y Christine Damouni, que es científica, residen en la actualidad en Shfaram pero desde 2012 están intentando comprar una nueva vivienda en un barrio de Kiryat Ata, Guivat Alonim.

Los vendedores de las viviendas simplemente no contestan a sus llamadas o les dicen que en ese momento no hay ninguna disponible. Les recomiendan que llamen al cabo de unos años, cuando se complete una nueva promoción de viviendas. Y eso es lo llevan haciendo desde 2012 sin éxito.

Samer y Christine y otras parejas árabes han denunciado recientemente a la constructora, puesto que todos se encuentran en la misma situación. Mientras ellos no pueden entrar a vivir en Guivat Alonim, cualquier judío que solicita una vivienda en la urbanización la consigue inmediatamente sin el menor problema.

Se trata de una discriminación muy frecuente en este país, donde las asociaciones de vecinos a menudo prohiben a los no judíos que compren su vivienda en una urbanización o en una localidad con el fin de que todos los vecinos sean judíos.

Con ser tan frecuentes este tipo de discriminaciones, la comunidad internacional, y especialmente la Unión Europea, no adopta ningún tipo de medida para evitarla, de manera que las autoridades israelíes se sienten libres para mirar hacia otra parte y no acabar con ellas.