Opinion · Balagán

Puente de plata a los palestinos de Cisjordania

No es ningún secreto que las políticas de Israel en los territorios ocupados consisten prioritariamente en hacer la vida imposible a los palestinos con el fin de que se marchen al extranjero, a donde quieran pero lejos de Israel.

Estas políticas son tácitamente admitidas por Estados Unidos y la Unión Europea, que saben perfectamente lo que ocurre en Cisjordania pero le dejan hacer a Israel.

En este contexto, el Canal 10 de la televisión hebrea se ha hecho eco de una nueva iniciativa que se lleva a cabo en Estados Unidos para presionar aún más a los palestinos de Cisjordania con el fin de que pongan tierra por medio cuando antes.

La iniciativa corre a cargo de un grupo de judíos mesiánicos, es decir que son judíos que creen que el mesías es Jesús. Paradójicamente, el estado de Israel los considera muy peligrosos y si descubre su filiación no les permite emigrar a Israel aduciendo que no son judíos sino cristianos.

En Israel viven una vida en calidad de perseguidos, evitan decir en público que son judíos mesiánicos, y han sufrido un sinfín de ataques, incluso con bombas, por parte de judíos radicales.

Pues bien, estos judíos mesiánicos están presionando a la administración Trump para que asigne una partida de dinero que se ofrecería a los palestinos de Cisjordania con el fin de que se marchen al extranjero.

Irónicamente, los judíos mesiánicos piden que el dinero que hasta hace poco se dedicaba a los refugiados palestinos pase al nuevo fondo que promueva el exilio permanente de los palestinos en países como Estados Unidos, Turquía, Suecia o los países del Golfe Pérsico.

Los judíos mesiánicos cuentan con el apoyo de los cristianos evangélicos en esta iniciativa. Los cristianos evangélicos constituyen uno de los pilares más sólidos de los republicanos en Estados Unidos, un apoyo decisivo en las urnas cada vez que hay elecciones en ese país.

Paul Lieberman, director ejecutivo de los judíos mesiánicos, ha hablado de esta iniciativa: «Deseamos cambiar en diez años la demografía en Cisjordania con el fin de facilitar su anexión final» a Israel.

La idea ha sido muy bien acogida en Israel y Lieberman ha indicado que ya la ha compartido con el enviado especial de Trump para el conflicto, Jason Greenblatt, un judío radical que en lugar de intentar resolver el conflicto se dedica a cuestiones como esta.