Opinion · Balagán

El conflicto de Israel no es con el mundo árabe

Esta semana Avigdor Lieberman ha dicho que el conflicto de Israel es con el mundo árabe y con el mundo islámico antes que con los palestinos.

Lieberman es un político listo. Nacido en Moldavia, ahora reside en una colonia judía situada al sur de la Cisjordania ocupada militarmente.

Es tan hábil que ha logrado ejercer como ministro de Exteriores y de Defensa, y además ha provocado la caída de Benjamín Netanyahu tras las elecciones de abril pasado.

Busca una representación mayor en la Keneset para su partido, Israel es Nuestra Casa, y muy probablemente la obtendrá en las urnas en los comicios del 17 de septiembre.

Los sondeos así lo indican, y además muestran que Lieberman volverá a ser decisivo a la hora de formar una coalición de gobierno. En otras palabras, se convertirá en árbitro con unas ideas políticas que coinciden exactamente con las de la extrema derecha nacionalista.

Pero Lieberman no tiene razón cuando dice que el conflicto de Israel es con el mundo árabe, puesto que en realidad es un conflicto con la justicia más elemental.

El mundo árabe, o gran parte del mundo árabe, ya se ha entregado a Israel. Lo ha hecho Egipto y lo ha hecho Arabia Saudí, donde hay sendos gobiernos que precisan de manera urgente y constante del silencio y el apoyo de Estados Unidos que Israel les puede garantizar.

Irak y Siria han salido del mapa debido al celo militar de Estados Unidos. Han dejado de existir como enemigos de Israel. Cualquier país que esté en conflicto con el estado judío, parece que está destinado a desaparecer, o como mínimo a que destruyan hasta sus cimientos, como ha ocurrido en Irak y Siria.

El mundo árabe en su mayor parte se ha puesto al servicio de Israel. El estado judío sigue borrando del mapa la presencia de los palestinos y los países árabes ni siquiera levantan la voz.

No puede decirse que el conflicto de Israel sea con el mundo árabe. Es más bien un conflicto con la justicia más elemental que los líderes árabes han dejado de reinvindicar.