Opinion · Balagán

Israel pone otra pica en Siria

Moti Kahana es un israelí nacido en Jerusalén que residió unos años en Estados Unidos. Se presenta como hombre de negocios y filántropo.

Lo conocí hace algunos años en Mishkenot Shaananim, una residencia de Jerusalén donde se presentó acompañado por un rebelde sirio y expuso un peregrino plan para crear una zona segura para los refugiados sirios del otro lado del Golán ocupado por Israel.

Pero aunque era una idea peregrina, sirvió para mostrar sus estrechos vínculos, es decir los de Israel, con los rebeldes sirios, algo que a estas alturas nadie puede dudar.

De hecho, Israel ha mantenido un montón de contactos con los rebeldes sirios, especialmente con los yihadistas más radicales, a los que ha asistido de distintas maneras. Moti Kahana habla siempre de rebeldes moderados, aunque seguramente estos rebeldes moderados son cuatro gatos, como ha quedado demostrado durante el conflicto, por más que los occidentales se hayan empeñado en decir lo contrario.

En realidad, a quienes han apoyado los occidentales, y también Israel, ha sido básicamente a los más radicales, a los grupos yihadistas más extremos, incluida Al Qaeda y toda la amalgama de rebeldes que han tratado de presentarnos como moderados.

Pues bien, esta semana el escurridizo Moti Kahana ha vuelto a reaparecer. Un periódico árabe, Al Akhbar, ha publicado que Kahana se dedica a comercializar el petróleo del Kurdistán sirio, donde está prácticamente todo el petróleo de Siria, con terceras partes.

La noticia puede parecer excesiva, pero al día siguiente la confirmaron varios medios de comunicación hebreos y también el propio interesado.

Este hecho, sin duda alarmante, da una idea clara de la creciente penetración de Israel en los países árabes de Oriente Próximo.

Que los kurdos sirios estén vendiendo el petróleo sirio por medio de un personaje tan discutible como Kahana, indica que la situación en la región es significativamente problemática.

Los kurdos sirios, que en su mayor parte son emigrantes de Turquía, fueron siempre moderados políticamente, de ahí que un acuerdo con el gobierno de Damasco parecía más que probable, ya que sus relaciones nunca fueron malas.

Sin embargo, la intromisión de Israel augura que por el momento ese acuerdo no está a la vista, lo que contribuirá a la inestabilidad de Siria, uno de los objetivos claros de la política israelí en Oriente Próximo.