Opinion · Balagán

Fragatas españolas contra Irán

El gobierno español ha rechazado una petición de Washington para participar en una fuerza armada liderada por Estados Unidos para patrullar el estrecho de Ormuz y el golfo Pérsico.

El gobierno ha rechazado la petición de la administración estadounidense, sumándose de esta manera a Alemania, que ha hecho lo propio.

La invitación de Washington estaba cargada de dinamita, máxime si se tiene en cuenta el tipo de fauna política que hay entorno a Trump, es decir personajes tan inquietantes como el secretario de Estado Mike Pompeo o el consejero para la Seguridad Nacional John Bolton.

Pompeo y Bolton son dos políticos altamente inflamables que siguen de cerca las instrucciones que reciben de Benjamín Netanyahu, de manera que el riesgo de una confrontación con Irán es elevado.

La negativa de Madrid, como antes la negativa de Berlín, está sobradamente justificada puesto que la administración estadounidense no es de fiar en absoluto.

El ministro de Exteriores alemán, Heiko Mass, ha dicho públicamente que su país no va a participar en esa misión.

La tensión en el golfo Pérsico hace que la situación en la región sea muy volátil y que el riesgo de una confrontación armada sea elevado.

No debe descartarse que los americanos busquen cualquier pretexto para provocar un ataque, así que Alemania y España han hecho bien en mantener las distancias con Washington en este asunto que es prioritario para Israel y por ende para Estados Unidos.

El pasado 14 de mayo España ya retiró del golfo Pérsico la fragata Méndez Núñez que formaba parte de una fuerza liderada por Estados Unidos. La fragata se encuentra ahora en Omán, un país de la región que es neutral y de momento no va a reincorporarse a la fuerza liderada por Estados Unidos.

Recuérdese que hace solo unos días, con todo el cinismo del mundo, el Reino Unido pidió a los países europeos que defiendan los petroleros que navegan por el golfo Pérsico. La idea fue acogida con reservas inicialmente, pero los europeos se están desmarcando al ver que Londres quiere que la fuerza esté liderada por Washington.