Opinion · Balagán

Turismo en Arabia Saudí

Arabia Saudí anunció esta semana que pronto abrirá un nuevo programa de visados que permitirá la entrada de ciudadanos de 49 países, España incluida, exclusivamente con fines turísticos.

Hasta ahora los únicos extranjeros que pueden entrar son los peregrinos musulmanes y los trabajadores foráneos, incluidos los hombres de negocios y los empleados cualificados.

Se trata de una decisión en la buena dirección con la que Riad busca dos objetivos: modernizar la visión que se tiene del país fuera de sus fronteras y atraer inversiones en el sector del turismo en el marco de un ambicioso programa económico que busca alternativas a los ingresos por el sector del petróleo.

El program Visión 2030 ha sido ideado por el príncipe heredero Mohammad bin Salman, quien cree con buen criterio que dentro de unos años el consumo de petróleo en el mundo caerá significativamente, de manera que es urgente buscar alternativas a los ingresos.

Mohammad bin Salman ha empezado a aplicar algunas correcciones a la política interior de Arabia Saudí, y son correcciones con las que se pretende adaptar el país a los nuevos tiempos, aunque sea de una manera todavía tímida.

Esas medidas son loables aunque no eximen al príncipe de su responsabilidad por la desastrosa política exterior que ha emprendido en todos los frentes.

El responsable saudí de Turismo, Ahmed al-Khateeb, ha declarado que a las turistas que visiten el país no se les obligará a vestir la abaya, la prenda que cubre todo el cuerpo desde la cabeza hasta los pies, pero si se les exigirá que vistan con «modestia», incluso cuando vayan a las playas.

El gobierno estima que en 2030 el sector del turismo aportará el 10 por ciento del PIB y contará con 500.000 habitaciones hoteleras que requerirán una inversión de 6.000 millones de dólares. Arabia Saudí es un destino inexplorado por los extranjeros y posee una gran y exótica riqueza histórica.

Los turistas tendrán que pagar un módico visado de unos 70 euros y no podrán beber alcohol ni visitar las ciudades santas de La Meca y Medina, pero las mujeres podrán entrar sin acompañante masculino, lo que es una notoria novedad.