Balagán

De cómo Israel marea a una UE congelada

Israel lleva décadas mareando a la Unión Europea. Lo hace sin ningún problema y lo más grave es que los mandatarios europeos permiten que el estado judío juegue con los intereses de los europeos a su antojo una y otra vez.

Los mandatarios europeos son en muy gran parte responsables de lo que está sucediendo en Oriente Próximo, y más particularmente en el conflicto israelo-palestino, responsables del cuento de nunca acabar que los israelíes imponen. Los mandatarios, como mucho, emiten un vergonzoso comunicado de vez en cuando, pero nunca actúan.

Es cierto que no se puede atribuir toda la culpa a los actuales mandatarios, con Merkel y Macron a la cabeza, puesto que sus predecesores se comportaron de la misma manera.

El caso es que el cuento de nunca acabar sigue adelante. Esta semana el ministro de Defensa israelí, Naftalí Bennett, se reunió con responsables europeos a los que comunicó, sin pestañear, que el ejército israelí destruirá cualquier edificación que la Unión Europea contruya en el Área C de los territorios palestinos ocupados, la zona que según los acuerdos de Oslo se halla bajo control exclusivo de Israel.

No estamos ante ninguna novedad. Los israelíes tienen por costumbre destruir cualquier instalación para los palestinos que se construye con dinero de los contribuyentes europeos. Al fin y al cabo, lo ha hecho siempre, desde paneles solares a lavabos móviles.

Bennett ha sido claro con la UE, y no ha ocultado nada.

¿Pero qué ha hecho la UE? Pues bien una portavoz de la UE ha comunicado a la prensa que el encuentro de los representantes europeos con Bennett ha sido "cerrado". "No podemos hablar de un encuentro cerrado", ha especificado.

Los mandatarios europeos hacen ver que tienen una visión de amor y paz universal, pero su pasividad en todos los ámbitos, incluido el de Oriente Próximo, es patética y constituye probablemente el principal problema para resolver los conflictos.