Balagán

Antisemitismo y ocupacion

No hay ninguna duda de que el antisemitismo está creciendo en Occidente. Hay indicios claros de que se está convirtiendo en un problema agudo.

Aunque históricamente el antisemitismo ha sido un fenómeno vinculado a la derecha, Israel y las comunidades judías de la diáspora afines al estado sionista lo atribuyen ahora a la izquierda.

También los derechistas occidentales se lo cargan a la izquierda. El problema, sin embargo, es que la izquierda en general se manifiesta contra la brutal ocupación militar israelí de los territorios palestinos, mientras la derecha ve esa ocupación con buenos ojos.

Como no está dispuesta a abandonar los territorios ocupados bajo ningún concepto, Israel y sus afines alimentan el bulo de que la izquierda es antisemita.

Lo hemos visto hasta la saciedad en las recientes elecciones británicas, con el linchamiento continuado de Jeremy Corbyn, y lo vemos con los amigos que Israel toma en todo Occidente, desde Brasil a Estados Unidos y desde Hungría al Reino Unido.

Cuando uno escucha o lee las opiniones de los israelíes, todo queda en evidencia. No hablo solo de los líderes políticos. Ese punto de vista está siendo bombardeado sin descanso contra la población israelí, y también contra la población occidental en general.

Los políticos israelíes y sus afines no piensan que Israel esté haciendo nada mal con su política militar de ocupación y con la aplicación de facto de un sistema de apartheid.

El argumento más común es que la culpa siempre la tienen los gentiles: es una explicación que tradicionalmente han dado las comunidades judías de la diáspora, y que ahora repite Israel.

Probablemente, mientras Israel no asuma su parte de responsabilidad y las críticas razonables que se le hacen, es muy posible que el antisemitismo no desaparezca.

Uno de los pasos que Israel podría dar es renunciar a la expansión colonial y permitir que los palestinos vivan en paz, sin estar sometidos a una brutal ocupación.

Este sería el mejor paso para combatir el antisemitismo, algo que desgraciadamente no va a ocurrir en un futuro inmediato.