Balagán

Israel, Europa y el globalismo

Yair Netanyahu, hijo del primer ministro israelí, se apunta a cualquier sarao que le coja cerca o lejos.

Esta semana se ha liado con la Unión Europea, a la que, como su padre Benjamín, no puede ver ni en pintura.

En las redes sociales israelíes se ha vuelto a acusar a la Unión Europea de apoyar el terrorismo. Aunque parezca mentira, no puede extrañar algo así cuando Israel anda por ahí.

La delegación europea en Tel Aviv ha tenido que responder diciendo que la UE está en contra del terrorismo allí donde se manifieste y que lucha y condena con firmeza los ataques contra ciudadanos israelíes. (Esto naturalmente incluye a los fanáticos colonos judíos que hay en los territorios ocupados).

Aquí es donde ha entrado en acción Yair Netanyahu con un tuit en el que se lee: "La UE es una organización globalista hostil, no solo en relación con Israel sino en relación con todos los países del centro y del este de Europa. Fuera".

El ataque de Yair contra el globalismo europeo simplemente refleja las opiniones de su padre y las de muchos israelíes que al ser nacionalistas o hipernacionalistas, es natural que estén contra el globalismo.

La Unión Europea tiene muchos enemigos, empezando por Yair Netanyahu y Benjamín Netanyahu, pero siguiendo por líderes como Donald Trump o Boris Johnson. En realidad, todos los nacionalistas están en contra de las políticas globalistas europeas.

Por supuesto, Trump y los nacionalistas en general son selectivos: no están en contra del globalismo económico que les beneficia, pero sí están en contra del globalismo político. Los ataques y las campañas de desacreditación de los organismos internacionales por parte de Israel y Estados Unidos se multiplican en todos los foros globales, como las Naciones Unidas o la Corte Penal Internacional.

La suerte que tienen esos críticos es que los mandatarios de la Unión Europea están paralizados y se comportan como unos pasmarotes. Ahí están personajes como Angela Merkel o Emmanuel Macron, que son incapaces de articular una política exterior (o interior) acorde con los intereses de Europa.

Los enemigos de Europa se identifican a sí mismos continuamente, como lo hace la familia Netanyahu, pero los líderes europeos carecen de la voluntad necesaria para hacer frente a esos enemigos y a diario ofrecen un espectáculo patético.