Balagán

Un nombramiento que no cambia nada

"Sed pacientes y veréis cadáveres de los americanos por todo Oriente Próximo". Estas fueron las primeras palabras del nuevo jefe de la Fuerza Quds iraní después de su nombramiento, al día siguiente del asesinato de su predecesor, Qasem Soleimani, el pasado viernes.

Ismael Qaani, de 62 años, tiene una larga trayectoria como número dos de la Fuerza Quds, a las órdenes de Soleimani, una posición que ha desempeñado desde 1997.

Su nombramiento, por lo tanto, da una idea de que el ayatolá Ali Jamenei quiere que ese brazo del ejército que se encarga de las operaciones en el exterior continúe por el mismo camino.

Esto significa que probablemente no cambiarán muchas cosas para la Fuerza Quds en el futuro inmediato. De hecho, el general Qaani ha declarado que sus principales teatros de operaciones seguirán siendo Siria, Líbano, Palestina e Irak, y que aspira a expulsar a las tropas americanas de Oriente Próximo.

Una agencia iraní ha dicho que Soleimani y Qaani eran amigos desde que se conocieron en 1983, en plena guerra contra el Irak de Saddam Hussein.

El Canal al Hurra de televisión y radio, una emisora estadounidense que desde el principio de sus emisiones fue calificada como la voz de la CIA en Oriente Próximo, ha dicho que Qaani es conocido por su fuerte oposición a Israel.

No es ningún secreto que Irán e Israel se disputan los escenarios bélicos de la región. En el caso de Irán, su propósito principal es mantener enclaves con los que poder relacionarse en medio del ostracismo internacional y de las amenazas de Estados Unidos e Israel. Por su parte, el estado judío quiere tener a su disposición gobiernos dóciles y dependientes, como en los casos de Egipto, Arabia Saudí o Jordania.

Israel, además, quiere aprovechar la debilidad del presidente Donald Trump para con el estado judío para acabar de diseñar un Oriente Próximo a su medida.

Todas las indicaciones señalan que los próximos meses pueden ser muy movidos en la región.