Balagán

Un restaurante israelí para romper el hielo

Estos días ha trascendido la apertura de el primer restaurante israelí en el Golfo Pérsico, concretamente en los Emiratos Árabes Unidos (EAU).

Se estima que en ese país residen en la actualidad más de 2.000 judíos occidentales que están empleados en empresas locales o realizan negocios habitualmente allí, no en vano los EAU constituyen un centro comercial de primera magnitud en la región.

Los EAU están a partir un piñón con Israel. El príncipe Mohammed bin Zayed, que es quien corta el bacalao, está muy activo en todos los conflictos regionales y su lucha contra el islam político es un punto en común con el primer ministro Benjamín Netanyahu.

La apertura del restaurante israelí se está discutiendo a fondo en las redes. Por un lado están quienes la apoyan y de paso aprovechan para cargar contra los palestinos, quienes debido al acercamiento cada vez más intenso y peligroso de Israel con Arabia Saudí y los EAU se han convertido en parias para los árabes que defienden a sus mandatarios proisraelíes.

Esto ocurre principalmente en los EAU y en Arabia Saudí, pero también en Egipto.

Pero en las redes sociales también se está denunciando que la comida israelí es básicamente comida palestina de la que los judíos se han apropiado. Por ejemplo el falafel y el hummus.

Los cocineros israelíes, que aparecen en las televisiones hebreas a todas horas, están luchando por establecer su propia cocina, pero lógicamente el meollo de la cocina israelí es la que había en Palestina antes de llegada de los sionistas.

No hace tanto tiempo funcionarios de los países árabes mencionados decían que había que normalizar las relaciones con Israel porque así sería más fácil influir en las negociaciones de paz, un argumento falaz que también usaban los funcionarios israelíes.

El argumento es cínico a más no poder. Y no es nuevo. Sin ir más lejos, ya lo utilizó el presidente del gobierno Felipe González cuando normalizó las relaciones con Israel en 1986. Lógicamente, la normalización de relaciones no sirvió absolutamente para nada más que para seguir consolidando la ocupación de los territorios palestinos.