Balagán

Otro asesinato sionista en Teherán

El asesinato del científico nuclear Mohsen Fakhrizadeh esta semana forma parte de la larga serie de asesinatos que Israel ha cometido en Irán durante la última década.

Seguramente todos ellos han sido cometidos por iraníes financiados y armados por Israel, una circunstancia sobre la que ya existe una significativa literatura en Occidente.

¿Tiene algún sentido este nuevo asesinato? En la práctica no, puesto que cuando Israel asesinó a otros científicos en Teherán no consiguió frenar el desarrollo del programa nuclear, que es lo que dice Israel que busca, sino más bien todo lo contrario.

Sin embargo, sí que tiene sentido en la medida que Israel está buscando una respuesta de Teherán para arrastrar a Estados Unidos a una guerra que destruya el régimen islámico.

No hay que olvidar que el partido republicano de EEUU existen sionistas más fanáticos que los de Israel, y que ellos son los que dirigen la política en Washington.

Irán no solo no va a detener el programa nuclear sino que incluso lo va a impulsar, al menos hasta que Joe Biden entre en la Casa Blanca el 20 de enero.

Teherán ha dicho por activa y por pasiva que su programa nuclear no persigue la bomba, y desde luego sus dirigentes tienen más credibilidad que los líderes sionistas.

Interesantes son las reacciones que han tenido lugar en Occidente. La Unión Europea ha condenado el asesinato y ha pedido "calma" con el cinismo que le caracteriza.

La desastrosa política europea con respecto a Oriente Próximo, impulsada por Ángela Merkel y Emmanuel Macron, constituye una de las mayores amenazas, quizá la mayor de todas, para la estabilidad en Europa.

La misma Europa también fomenta la desestabilización en Oriente Próximo al amparar a Israel y a sus aliados en todos los foros y en todos los frentes, incluido el de Yemen.

En EEUU algunas voces significativas del partido demócrata han condenado el asesinato de Fakhrizadeh con mayor resolución que los europeos.

La permanente desestabilización de Oriente Próximo constituye uno de los pilares fundamentales del sionismo.

Solamente países totalmente sometidos a su doctrina, como los Emiratos Árabes Unidos o Arabia Saudí, pueden sobrevivir en la región.