Balagán

Preparación para las elecciones palestinas

Delegaciones de las principales facciones palestinas se han reunido en El Cairo para preparar las elecciones legislativas y presidenciales que tendrán lugar a partir de mayo.

La elección de Egipto como lugar de encuentro es significativa; un país que se mueve en la órbita de Israel e intenta sacar lustre con este tipo de encuentros a pesar de que su ascendiente político es nulo desde el golpe de Estado de 2013.

Que los palestinos se reúnan allí obedece tanto al deseo de Egipto de figurar en la escena internacional como al deseo de los palestinos de mantener unas relaciones lo más cordiales posibles con Abdel Fattah al Sisi a pesar de que el presidente egipcio dista mucho de defender los intereses palestinos.

Bastante ocupado está con mantener su cabeza a flote en medio de una profunda crisis económica y política y justo cuando el presidente Joe Biden aboga por el respeto de los derechos humanos.

El encuentro de El Cario no oculta la división que existe entre Fatah y Hamás, las dos fuerzas que competirán en las elecciones.

El meollo de la reunión fue justamente perfilar cuestiones técnicas de cara a los comicios, y es significativo que los temas de gran calado que separan a los dos facciones no se abordaran.

No parece que el presidente Mahmud Abás esté en situación de enfrentarse abiertamente a la ocupación israelí, Nunca ha querido chocar con Israel y sus políticas hablan por sí solas.

Abás está encantado con gestionar la ocupación tal y como le ordena Israel, de manera que el resultado de sus tres lustros de presidencia no pueden ser más satisfactorios para las fuerzas de ocupación.

El acuerdo firmado el martes en El Cairo gira exclusivamente alrededor de cuestiones de procedimiento, y al no abordar los factores centrales está condenado a realizar un servicio superficial, solo aparente, a la causa palestina.

Al fin y al cabo, los palestinos no tienen un estado sino un sinfín de minúsculos territorios desparramados por Cisjordania que jamás se unirán.

La gestión de los minúsculos territorios corresponde a un Abás que parece encantado con hacerle todo el trabajo sucio a Israel.

Mientras el octogenario presidente palestino siga en el cargo, está garantizado que la situación irá a peor cada día, por más reuniones protocolarias que se celebren en El Cairo o en cualquier otra parte.