Balagán

El incierto futuro de Israel

Con bastante periodicidad hay notables israelíes que cuestionan el futuro de Israel.

El último en hacerlo ha sido un exjefe del Shin Bet, los servicios secretos para Israel y los territorios ocupados palestinos, en un artículo publicado esta semana en el Yediot Ahronot.

Yuval Diskin cree que Israel corre el riesgo de desaparecer como estado en solo una generación y que el peligro no viene de sus enemigos exteriores sino de la propia sociedad israelí.

No es un argumento nuevo ni original puesto que otras personalidades han dicho más o menos lo mismo en tiempos recientes.

"Si no remediamos ahora la situación, perderemos un tiempo valioso, y podemos perder nuestro estado dentro de algunos años, en una generación", dice Diskin.

Existe ciertamente una confrontación estéril en la sociedad israelí cuyo desenlace es incierto pero no augura nada bueno.

Se pregunta Diskin: "¿Tiene el estado de Israel cohesión social, inmunidad económica y seguridad militar que garanticen su existencia después de una generación?"

Y continúa: "No estoy hablando de la amenaza nuclear iraní, de los misiles de Hizbola o de el islam salafista extremo, sino de los cambios demográficos, sociales y económicos que están modificando la esencia de países y que constituirán una amenaza para su existencia del estado dentro de una generación".

Y remata: "Las divisiones internas se están ahondando, mientras que la rivalidad entre la derecha y la izquierda es ahora más central que la rivalidad entre judíos y árabes. La falta de confianza en las instituciones está creciendo, la corrupción en los gobiernos locales y nacional crece, la solidaridad social es muy baja y nuestros líderes no son un modelo personal ni de valores".

Luego recuerda que según los datos estadísticos, dentro de 40 años la mitad de los ciudadanos de Israel serán ultraortodoxos y árabes, lo que hará muy difícil que el estado pueda seguir existiendo tal como lo conocemos.

Además, según Diskin, los sectores de la población que no son ultraortodoxos o árabes constituyen un abigarrado teatro de identidades muy diversas: seculares, tradicionales, nacionalistas religiosos, nacionalistas ultraortodoxos, orientales y asquenazis.

Todas estas circunstancias amenazan la continuidad de Israel a corto plazo, según Diskin.