Una reflexión sobre Kate Winslet y una opinión sobre Mare of Easttown

Fotograma de la serie Mare of East Town.- HBO

Seguro que ya habéis oído hablar de lo último de Kate Winslet, Mare of Easttown. Aunque, para ser honestas, el jaleo no ha sido por la miniserie en sí sino por cómo aparece Winslet en ella: tal y como es a sus casi 46 años.

Tanto la ausencia de maquillaje y de peluquería como el hecho de no pesar lo mismo que con 20 (aunque ya sufrió acoso por su peso a los 22 en Titanic, ojo) han hecho que se escriban todo tipo de artículos en todos los idiomas sobre ella. Muchos de esos escritos han sido para aplaudir a Kate, y han venido sobre todo de mujeres. Es triste, pero lamentablemente todavía parecen hacer falta los aplausos y las ovaciones para este tipo de decisiones provenientes de mujeres con mucha repercusión. Las autoras le hablen a Kate en realidad, indirectamente los textos se los escriben para sí mismas y para las demás, para venir a decir "lo estamos consiguiendo, quizás pronto podamos ser y estar libremente", entre aliviadas y esperanzadas. Lo que estamos haciendo, en realidad, es volver a poner en la palestra el físico de una mujer, pero sí es cierto que es una tipo de análisis que no le gusta nada al patriarcado y por esa parte, quizás, las Katewinslets aguanten mejor que el foco vuelve a no estar en su trabajo sino en sus cuerpos.

Estamos en 2021 y una mujer con 46 años que no parece haberse operado ni haberse sometido a dietas restrictivas es un bombazo de noticia. Sobre eso sí que deberíamos reflexionar sesudamente. Porque cuando hablan de Kate sabemos que hablan de todas. Todas vamos a pasar -con suerte- por los 46 o ya han pasado por ahí. Así que sí, todo lo que se dice sobre Kate es lo que se dice de las mujeres que desafían la patriarcado. Y Winslet lleva ya décadas de pulso con el sistema. Hemos perdido la cuenta de las veces que se ha negado a ser retocada digitalmente, incluida esta misma serie, de la que es productora. Hasta dos veces tuvo que mandar para atrás los carteles publicitarios al grito de "muchachos, sé perfectamente cuántas patas de gallo tengo, ponédmelas de nuevo".

He llegado a leer que están mucho mejor las decisiones de Kate Winslet que las de Nicole Kidman, por ejemplo, para con su cuerpo. Pues a ver, a Kidman se le pueden reprochar muchas cosas, como haber alquilado vientres, por ejemplo, pero no las decisiones que ha tomado para con su cuerpo, porque estas no han sido libres. No se nos puede olvidar que la presión va para todas, y cuanta más gente hay mirando, más presión ejercen. Y el cómo reaccionamos ante la presión depende de muchos factores. Cada mujer vive esa angustia de una u otra forma, y en este tema el foco nunca debe alumbrarlas a ellas, sino a la maquinaria que presiona.

Dicho esto, también me gustaría hablar de la serie, aunque esté menos de moda.

Mare of Easttown es una miniserie de siete capítulos que podemos encontrar en HBO. Mare es el nombre de la detective de la localidad de Easttown, que encarna Kate Winslet. Puede parecer una serie policiaca, de intriga, pero el núcleo duro de la producción no es ese, sino las relaciones humanas en un pueblo obrero y precario donde todo el mundo se conoce, donde tanto madres como abuelos son muy jóvenes (sin ir más lejos, Kate es abuela) y la necesidad es acuciante en muchos casos.

Más de secuestros o asesinatos, que también, la serie gira en torno a la maternidad y sus mil formas de entenderse o de llevarse a cabo. Es cierto que vemos más tipos de relaciones: entre hermanas, entre hermanos, entre parejas, entre tío y sobrino, entre abuela y nieto, entre bisabuelas y nietas, etc. pero la relación central retratada es la de la maternidad ni idílica ni bucólica, la de verdad. Tanto si es para bien como si es para mal.

La maternidad está tan ampliamente representada que Mare Sheehan es precisamente una madre evitando el duelo de su hijo muerto. Y en el cómo se evade está todo lo demás porque su evasión es precisamente su trabajo, su obsesión son los casos de desapariciones de tres mujeres jóvenes en un año, en un pueblo donde nunca pasaba nada. También la vemos como hija ya que, desde que Kevin, su hijo, se suicidara, y su matrimonio se acabara, la madre de Kate se va a vivir con ella para ayudarla con la crianza de su otra hija y del pequeño que Kevin dejó huérfano. Realmente, no solo es por eso, porque a quien la madre de Mare intentará cuidar es precisamente a Mare (con más o menos éxito).

Las series o películas con intrigas, con mujeres que desaparecen, etc. suelen tener precisamente la intriga como elemento central y la vida de sus protagonistas como accesorios. Esta serie sin duda se disfruta mucho más en el orden que te señalan: tomando las relaciones humanas como centrales y dejando la intriga como algo más accesorio. Cuando la acabes y pasen una semanas, no pensarás en quién mató a quién, sino en quién sufría, quién amaba y en qué multitud de formas podían llegar a hacerlo.

 

Escucha el último programa de Radiojaputa.

Cada lunes un nuevo capítulo en publico.es