Una china en el zapato

Tengo un problema con mi alma (y con mi móvil)

El jueves pasado el cardenal Rouco Varela diagnosticó que los integrantes del movimiento 15M más que un problema económico tenían un problema en el alma. Debe ser que no escuchamos la llamada del más allá. Steve Jobs –dueño de Appel- nos diría que lo que tenemos es un problema con el móvil. Un documental de la BBC, del que se hacía eco este periódico hace unos días, señalaba que los productos de la marca Apple provocaban en el cerebro de sus fans la estimulación de las mismas zonas que las que la religión estimula en un devoto.

     La salida de un nuevo producto al mercado es comparable al paseo de las imágenes religiosas en las procesiones: hay empujones, ojos en blanco, ataques de ansiedad, gente en el suelo. Ocurrió en Pekín el pasado mes de abril, con la puesta en venta del iPhone 4 en color blanco (¡en color blanco!). Si Apple continúa a ese ritmo de ganar fieles, el Gobierno acabará considerando sus saraos "acontecimiento excepcional de interés público" y ayudando a costearlo con el dinero de todos, como ocurre ahora con la  Jornada Mundial de la Juventud y la visita de Benedicto XVI previstas para el mes de agosto en Madrid.

      Paraíso viene de la palabra persa que significa "jardín tapiado". Los recintos cerrados de las iglesias tienen muchas similitudes con las tiendas Apple. Las plazas por el contrario no tienen vallas. Por eso no son paraísos. Por eso están siendo el refugio de los que seguimos con nuestros viejos móviles y el alma problemática.